-No he sido yo, ha sido… Lara y si me preguntas se lo merecía, ella le hizo lo mismo a una chica de primero ayer-, terminé mientras él se limpiaba los labios con la servilleta.
-Vaya, no conocía tus instintos vengativos-, murmuró levantándose. Lo vi ir hacia los sanitarios mientras le contestaba con la voz entrecortada.
-Y yo no sabía que Daisy tenía un protector.-murmuré sin que él pudiera escucharme ya, mirando hacia la ventana.
Me dejó en mi casa con un tibio adiós. Titubeé al abrir la puerta de la camioneta y a pesar de que una parte de mí se odiara por ello, me acerque a él y le di un beso en la mejilla al bajar del jeep.
A fin de cuentas, mi corazón no entendía, seguía queriéndolo igual.
Subí a mi habitación y desee poder hablar con mi tía Alexis, desee poder pedirle un consejo, que me dijera que hacer, que me dijera que estaba equivocada y que mis temores eran infundados. Pero ella estaba lejos y yo me sentía sola, así que llame a Lara y la invite a ver una película, saltándome el hecho de que necesitaba hablar con alguien.
Ella llegó media hora después, con su habitual look roquero y su voz educada saludando a mamá, solo por eso mis padres no se oponían a nuestra amistad. Lara era más ladrido que mordida, como siempre.
-¿No se suponía que tenias una cita sorpresa o algo así?- preguntó ella cuando coloqué el DVD de la película que habíamos escogido, una de zombis, pues ella había ganado el derecho a elegir.
“Zombieland” se inicio mientras yo me encogía de hombros sentándome a su lado.
-No duro mucho- , admití.
La película seguía pero en realidad ninguna de las dos estaba poniéndole mucha atención.
- (Tn) ___________ ¿Puedo decirte algo sinceramente?- , preguntó ella presionando pausa en el control con una de sus uñas negras.
-Puedes y seguro lo dirás-, le dije forzando una sonrisa y ella entrecerró los ojos.
- No te hagas la graciosa conmigo-, comenzó- (Tn) ______________ debes alejarte de Ross-, terminó en voz baja y aquello fue como un balde de agua helada.
-¿Cómo puedes decirme eso?-, pregunté molesta.
-No estoy diciendo que lo dejes, si se te nota a leguas que mueres por ese idiota, el punto es que él no se ha dado cuenta de lo que tiene, cariño y eso a la larga te hará infeliz-, terminó casi apenada y yo negué con la cabeza.
-Él me quiere -, argumente deseando que fuera verdad.
-Querer y ser consciente de ello no es lo mismo-, aseguró Lara mientras suspiraba y tomaba el control de la TV-. Mira solo piénsalo, ¿sí? No me gustaría verte sufrir porque tendría que golpearlo y eso ameritaría suspensión y mi mamá me la tiene jurada- bromeó haciéndome reír un poco, puso el play y terminamos la película en silencio.
No pude conciliar el sueño esa noche, cada hora que pasaba me hacia más bolas la cabeza, no fue hasta casi el amanecer que fui capaz de tomar una decisión. Tenía que hablar con Ross y contarle todas mis dudas, a fin de cuentas aun éramos los mismos amigos de siempre y si quería que nuestro noviazgo fuera verdadero para ambos tenía que hablar con él y decirle lo que molestaba y me lastimaba, si él me quería , todo irá mejor … ¿o no? Ross me esperaba fuera de mi casa a primera hora, me subí al auto y él me dio un fugaz beso en la mejilla. Tal vez ese hubiera sido un buen momento para hablar con él pero sencillamente no encontraba las palabras, él se veía casi incomodo a mi lado, como si no supiera que hacer conmigo, lo que era doloroso pues tan solo unos meses antes, cuando éramos “solo amigos”, no había un momento de silencio tortuoso.
Cuando llegamos a la escuela, yo suspiré sabiendo que había dejado pasar un momento, iba a abrir la puerta con él me llamó.
-¿Puedes hacerme un favor?-, preguntó con una media sonrisa.
-Claro-, contesté confusa.
-Hoy no más chicles, no es que me oponga a que seas una vengadora enmascarada, es que no me gustaría que Daisy te hiciera niñerías-, dijo pasando un dedo por mi nariz casi de manera juguetona, su dedo por poco rozó mis labios antes de alejarse.
Mi estomago estaba lleno de lombrices como hacía días no lo sentía, por un momento estuve segura de que podríamos lo que fuera que nos estuviera pasando, pues él no sabía cómo era Daisy de bruja, yo le importaba, y lo más extraordinario de todo, por un momento él había vuelto a ver mis labios, no podía estar imaginándolo.
Maraton 4-5
Las clases pasaron a un ritmo normal y sin mayores incidentes, salvo el hecho de que Logan me interceptara en el pasillo cuando iba con Lara a nuestra clase. Lara bufó y Logan se pasó una mano por el cabello, siendo objetivos el chico era atractivo y tenía el ligero presentimiento que ella pensaba lo mismo, por eso le huía tanto.
Logan me preguntó sobre el concurso y yo le dije que entraría más emocionada de lo que había estado anteriormente, las cosas con Ross irían para mejor, estaba segura y eso era suficiente para querer mirar todo con un lente diferente.
Le mandé un mensaje a Ross para saber si se quedaría a entrenar, pero no me contestó, supuse que si ya estaba entrenando no vería el móvil en un buen rato así que me dispuse a ir a las canchas después de clases, para mi sorpresa no había ningún equipo entrenando ahí.
Caminé hacia el estacionamiento, golpeándome mentalmente por no comprobar primero si su auto aun estaba ahí, para mi alivio el jeep seguía aparcado en el mismo lugar donde lo habíamos dejado, así que me encamine de nuevo a las canchas, empezaría a buscarlo desde ahí.
Carlos un chico que también estaba en el equipo, era casi seguro me saludó al pasar y yo lo detuve torpemente.
-Disculpa ¿has visto a Ross?-, pregunté mientras él me sonreía.
-Claro, eres la chica que vive cerca de su casa ¿cierto?- preguntó mientras yo me esforzaba por devolverle la sonrisa. ¿Así era como ellos me veían? O ¿Así era como Ross me reconocía?
Carlos me indicó que seguía en los vestidores, el entrenamiento había sido más temprano.
Le di las gracias tragando el nudo que asfixiaba mi voz y caminé hacia las canchas, entré al pasillo de los vestidores y me detuve justo al escuchar las voces, un poco antes de llegar a la esquina que giraba rumbo a las regaderas.
-Daisy, tengo que irme-, murmuró Ross en voz baja.
-Sí, sí, tienes que recoger a tu amiguita-, contestó ella riendo.
-Dai, sabes que no me gustan estos juegos-, replicó él.
-No son juegos, es la pura verdad, ella sólo es eso una amiga, aunque no entiendo por què , que tu le hagas creer otra cosa es diferente-, terminó Daisy mientras yo me tapaba los labios con una mano, como si de pronto pudiera gritar y que ellos se dieran cuenta de que estaba escuchando.
-No voy a hablar de esto contigo-, replicó él.
-Sólo contéstame algo Ross, dime: ¿Por qué? , creía que nosotros nos divertíamos antes y creía que habías dicho que no querías una “relación”, que estábamos genial con los besos en tu auto y todo eso, pero de pronto un día ella llega proclamando que es tu novia y tu lo aceptas… y me dices que nosotros solo podemos ser amigos, sencillamente no lo entiendo- Daisy había comenzado a subir la voz.
Sentía las lágrimas en mis mejillas, sentía como mojaban mi mano.
Esperé deseando correr y alejarme pero sintiendo que mi cuerpo se quebraba, incapaz de moverme.
-Ella me lo pidió, me pidió que… fuéramos novios, sin que yo lo esperara, sin que me dejara tiempo para pensar, solo sabía que no podía herirla-, comenzó Ross en voz baja-. Así que no me importa si lo entiendes o no , fue la opción más sencilla, ser novio de (Tn) _________ por unos meses, la haría feliz, ella no se merecía decirle que yo no la quiero.
Me agaché y ya no fui capaz de escuchar la respuesta de Daisy, casi hincada avancé hacia la salida del túnel y corrí hasta el estacionamiento reprimiendo los sollozos que amenazaban con asfixiarme. Corrí y corrí alejándome de la escuela y de mis sueños, de mi cuento de hadas y de mi príncipe. Alejándome del villano…
Logré parar de llorar antes de entrar a mi casa, sabría que tendría los ojos rojos y una parte de mi mente ya trabaja en una excusa mientras que la otra registraba el sonido de el móvil llamando. Lo saqué de mi mochila y por primera vez, desvié una llamada de Ross Lynch.