-La tía Scarlet me los mando como regalo-, le conteste esperando lo que tuviera que decir el sobre mi cumpleaños.
-¿Por qué te enviaría un regalo? - , pregunto en cambio. Yo mire hacia el frente
mientras nos acercábamos a la escuela.
-¿No lo adivinas?-, le replique con una sensación extraña que comenzaba en el fondo de mi estomago.
-(Tn)_______ yo renuncie hace mucho a entender como funciona la mente de tu tía- , bromeo mientras yo me esforzaba por sonreír ante el hecho irrefutable de que Ross habia olvidado mi cumpleaños.
En cuanto estaciono el auto abrí la puerta y baje en silencio.
-¿Mucha prisa?-, pregunto divertido mientras bajaba.
-Si, algo asi, ¿nos vemos en el almuerzo?-, pregunte tratando de excusar mi conducta. En todos los años que habíamos sido amigos Ross nunca habia olvidado esta fecha, aunque nunca era el primero en felicitarme, tal vez tenia demasiadas cosas en la cabeza y luego lo recordaría. Me esforcé en creer eso.
-Hoy no, los chicos quieren aprovechar el tiempo para un partido rápido-, contesto mientras yo asentía. Ross amaba el fútbol siempre lo había hecho y no era la primera vez que anteponía eso al almuerzo o… a mi.
Cuando llegue a mi primera clase me senté justo al lado de Lara, era difícil describir a mi única amiga en la escuela, sus ojos estaban delineados de negro, su cabello rubio parecía una explosión de rizos húmedos que caían hasta su camiseta negra con la palabra ¨RAMONES¨ en el frente. Ella se divertía diciendo que era genial estar juntas, el cielo y el infierno. Ella un pequeño demonio y yo un inocente ángel de mejillas rosadas y cabello rubio miel.
No estaba segura si era bueno ser el querubín.
-¡Hola señorita cumpleañera!- , saludo Lara, y aunque estaba feliz porque lo recordara aquello solo formo un nudo en mi garganta.
-Hola-, le dije mientras ella fruncía el seño.
Tenia entres sus dedos con uñas pintadas perfectamente de negro, una cajita de color azul cielo, la miro y luego a mi de nuevo.
-¿Qué?-pregunto mientras yo parpadeaba.
-Nada- trate de sonreír encogiéndome de hombros.
La mirada intensa de sus ojos verdes por poco hace que rompa en llanto ahí, en medio del salón de clases, al final ella soltó un bufido poco femenino y me tendió la cajita.
-Tu regalo- , murmuro mientras yo lo tomaba y sin siquiera verlo le daba un fuerte abrazo.
-Gracias-, susurre al tiempo que ella me daba palmaditas en los hombros.
-Muestra de cariño publica ¡puaj!- , bromeo haciéndome reír.
-Yo siempre he dicho que el amor no debe ocultarse-, se burlo Lara creía que Ross podia ponerle un alto, pero yo no deseaba ser quejumbrosa, eran mis batallas.
El profesor llego antes de que Lara le saltara encima.
Regrese a casa caminando pues el partido de Ross se habia alargado mas de la cuenta y los dos sabíamos que el futbol no era lo mío, aunque dudo que el hubiera puesto mucha atención cuando le dije que me iba, de nuevo el nudo en la garganta pareció hacerse enorme y me esforcé por pensar en las cosas lindas del dia.
El regalo de Lara habia sido una pulsera de colgantes, en ella mi amiga, que repetía las muestras de cariño, me habia mostrado todo su amor. Habia una pequeña cámara, un ángel y un pequeño demonio, también un perro que según Lara representaba a Ross, a lo cual yo solo rodé los ojos. También tenia un corazón y un pequeño león juntos Lara me habia explicado que yo tenia un gran corazón y que eso requería ser demasiado fuerte para que pudiera sobrevivir a la maldad de la gente era un regalo precioso.
Termine mis deberes a las 8 de la noche y me disponía a ducharme, cuando mi mama llamo desde abajo. Al final de las escaleras ella señalo la puerta y me guiño el ojo.
-Es Ross-, murmuro con una risita y desapareció hacia la estancia.
Esta vez cuando lo vi no estaba nerviosísimo, queria estar enojada con el, pero tampoco podia, simplemente no podia, muy en el fondo habia una tristeza honda que habia demeritado los colores de todo el lugar.
-Hola- , saludo con ambas manos en la espalda.
-Hola-, conteste sentándome sin invitarlo en las escaleras del porche, el se unió unos segundos después.
Me troné los dedos en un gesto de nerviosismo y el debió notar la pulsera pues la señalo con su dedo índice.
-¿Otro regalo?- , pregunto mientras yo asentía sonriendo ante la pulsera y el tintineo que las figuritas provocaban.
-Me la dio Lara, ¿puedes creerlo?, tiene un corazón detallista en el fondo-, le dije mientras el suspiraba, una de sus manos tomo la mia para ver mas detenidamente las diferentes figuras. Yo queria mas que nada y aunque pareciera tonto, tomar su mano y entrelazarla con la mia, pero el la soltó de nuevo.
-¿Por qué no me dijiste?-pregunto.
-Que yo sepa no funciona asi-, le conteste frunciendo el seño.
-Lo siento, (Tn) ______, tengo muchas cosas en la cabeza y bueno, no es excusa, pero … -, se callo y me tendió una caja de chocolates. Igual a la que me habia regalado los últimos 10 años. Como si nada hubiera cambiado.-Feliz cumpleaños-, murmuro cuando la tome y se inclino para darme un beso en la frente.- ¿Cómo estuvo tu dia?-pregunto después de varios minutos de un silencio mas bien incomodo.
-Normal-, murmure, aunque quise decirle mucho más. “Normal como los últimos meses, tu casi me ignoras, Daisy se burlo de mi, Lara me hablo mal de ti y yo me siento cada vez mas sola a tu lado…”
Sabia que por simple educación debía preguntarle sobre su dia, o el partido, o las clases, … pero ya no tenia ganas, la tristeza habia aumentado en vez de disminuir, no importaba que el lo hubiera recordado.
“Estas muy dramática”, necesitaba encontrar la forma de no verme como una niña llorona, no frente a el.
-¿No me has perdonado verdad?-, pregunto haciendo que lo mirara.
-No tengo nada que perdonarte-, el asegure forzándome a sonreír.
Ross me miro a los ojos por varios segundos y se inclino hacia mí lentamente con algo de impotencia y enojo en sus ojos verdes.
-Perdón-, murmuro antes de unir mis labios a los suyos. En realidad nos habíamos besado pocas veces y a mi no me preocupaba ir lentamente, en nosotros funcionaba bien, o de eso se trataba de convencerme, pero los pocos besos que habíamos compartido, esos los recordaba todos, cada mínimo detalle; la forma como el entreabría mis labios, solo rozando, la forma en que su lengua delineaba mi labio inferior y se separaba justo cuando la mia salía a perseguirlo.
Esta vez algo cambio, no pude detener el sollozo de mi garganta y el me atrajo mas hacia su cuerpo, habia pasado una mano por mi cintura sin darme cuenta, nuestras lenguas por fin se unieron, titubeantes e indecisas. El beso fue tan lento que parecíamos no querer movernos o tener miedo de hacerlo, pero al final el se separo y desvió la mirada.
-Me tengo que ir-, aseguro dándome otro beso en la frente, dejándome con la caja de chocolates en las manos y deseando que el quisiera besarme mas y no únicamente cuando hiciera algo mal. Daisy Thompson, la capitana del equipo de porristas y mi mayor temor escolar. Siempre me había molestado pero desde que Ross y yo éramos novios eso se habia multiplicado; bromas, chistes ofensivos, etc.
Lara creía que Ross podia ponerle un alto, pero yo no deseaba ser quejumbrosa, eran mis batallas.
El profesor llego antes de que Lara le saltara encima.
Regrese a casa caminando pues el partido de Ross se habia alargado mas de la cuenta y los dos sabíamos que el futbol no era lo mío, aunque dudo que el hubiera puesto mucha atención cuando le dije que me iba, de nuevo el nudo en la garganta pareció hacerse enorme y me esforcé por pensar en las cosas lindas del dia.
El regalo de Lara habia sido una pulsera de colgantes, en ella mi amiga, que repetía las muestras de cariño, me habia mostrado todo su amor. Habia una pequeña cámara, un ángel y un pequeño demonio, también un perro que según Lara representaba a Ross, a lo cual yo solo rodé los ojos. También tenia un corazón y un pequeño león juntos Lara me habia explicado que yo tenia un gran corazón y que eso requería ser demasiado fuerte para que pudiera sobrevivir a la maldad de la gente era un regalo precioso.
Termine mis deberes a las 8 de la noche y me disponía a ducharme, cuando mi mama llamo desde abajo. Al final de las escaleras ella señalo la puerta y me guiño el ojo.
-Es Ross-, murmuro con una risita y desapareció hacia la estancia.
Esta vez cuando lo vi no estaba nerviosísimo, queria estar enojada con el, pero tampoco podia, simplemente no podia, muy en el fondo habia una tristeza honda que habia demeritado los colores de todo el lugar.
-Hola- , saludo con ambas manos en la espalda.
-Hola-, conteste sentándome sin invitarlo en las escaleras del porche, el se unió unos segundos después.
Me troné los dedos en un gesto de nerviosismo y el debió notar la pulsera pues la señalo con su dedo índice.
-¿Otro regalo?- , pregunto mientras yo asentía sonriendo ante la pulsera y el tintineo que las figuritas provocaban.
-Me la dio Lara, ¿puedes creerlo?, tiene un corazón detallista en el fondo-, le dije mientras el suspiraba, una de sus manos tomo la mia para ver mas detenidamente las diferentes figuras. Yo queria mas que nada y aunque pareciera tonto, tomar su mano y entrelazarla con la mia, pero el la soltó de nuevo.
-¿Por qué no me dijiste?-pregunto.
-Que yo sepa no funciona asi-, le conteste frunciendo el seño.
-Lo siento, (Tn) ______, tengo muchas cosas en la cabeza y bueno, no es excusa, pero … -, se callo y me tendió una caja de chocolates. Igual a la que me habia regalado los últimos 10 años. Como si nada hubiera cambiado.-Feliz cumpleaños-, murmuro cuando la tome y se inclino para darme un beso en la frente.- ¿Cómo estuvo tu dia?-pregunto después de varios minutos de un silencio mas bien incomodo.
-Normal-, murmure, aunque quise decirle mucho más. “Normal como los últimos meses, tu casi me ignoras, Daisy se burlo de mi, Lara me hablo mal de ti y yo me siento cada vez mas sola a tu lado…”
Sabia que por simple educación debía preguntarle sobre su dia, o el partido, o las clases, … pero ya no tenia ganas, la tristeza habia aumentado en vez de disminuir, no importaba que el lo hubiera recordado.
“Estas muy dramática”, necesitaba encontrar la forma de no verme como una niña llorona, no frente a el.
-¿No me has perdonado verdad?-, pregunto haciendo que lo mirara.
-No tengo nada que perdonarte-, el asegure forzándome a sonreír.
Ross me miro a los ojos por varios segundos y se inclino hacia mí lentamente con algo de impotencia y enojo en sus ojos verdes.
-Perdón-, murmuro antes de unir mis labios a los suyos. En realidad nos habíamos besado pocas veces y a mi no me preocupaba ir lentamente, en nosotros funcionaba bien, o de eso se trataba de convencerme, pero los pocos besos que habíamos compartido, esos los recordaba todos, cada mínimo detalle; la forma como el entreabría mis labios, solo rozando, la forma en que su lengua delineaba mi labio inferior y se separaba justo cuando la mia salía a perseguirlo.
Esta vez algo cambio, no pude detener el sollozo de mi garganta y el me atrajo mas hacia su cuerpo, habia pasado una mano por mi cintura sin darme cuenta, nuestras lenguas por fin se unieron, titubeantes e indecisas. El beso fue tan lento que parecíamos no querer movernos o tener miedo de hacerlo, pero al final el se separo y desvió la mirada.
-Me tengo que ir-, aseguro dándome otro beso en la frente, dejándome con la caja de chocolates en las manos y deseando que el quisiera besarme mas y no únicamente cuando hiciera algo mal.
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jueves, 31 de octubre de 2013
sábado, 26 de octubre de 2013
"capitulo 1" el olvido.
-¿Te gustó el piano?-, pregunto mi tía Scarlet por el teléfono mientras yo miraba detenidamente las teclas.
-es precioso-, le asegure mientras lo encendía. Eran hermoso, con un diseño unico, traído directamente del estado de Chiapas, en México. El nuevo lugar de residencia de mi tía y su equipo de voluntarios.
-Feliz cumpleaños, cariño-. Sonreí tontamente, ella lo había hecho de nuevo, siempre con algo especial para mi, se las había arreglado para que el piano llegara el día exacto.
-¡Gracias, tía!- , conteste feliz, mas feliz que nunca.
-Espero que pases un dia esplendido, tratare de llamarte por la noche para que me cuentes los detalles jugosos-, bajo su tono de voz haciéndolo un susurro chistoso.
-¿Sobre que tía?- , pregunte riéndome y poniéndome algo colorada.
-Sobre lo que hará Ross hoy para ti, tiene que ser algo especial ¿no crees? Es el primer cumpleaños que pasaran juntos siendo novios-, recalco ella mientras yo cerraba los ojos, pensaba igual y solo de imaginarme mi regalo se me ponía la piel de gallina y miles de vampiros (no, no mariposas, para mi sonaba demasiado cursi), miles reboloteaban en mi estomago.
No pude evitar reír.
-Te extraño tía-, le asegure sinceramente.
-Y yo a ti cariño-, murmuro.
Mis padres me regalaron otra cámara fotográfica, con la cual ya eran 15 para mi colección. Esta era especial, el lente tenía pequeñas ranuras que permitían captar interesantes juegos de luz y sombras.
Salí a la escuela con una sonrisa enorme en el rostro y un solo pensamiento en la
cabeza. ¨El¨.
Ross Lynch habia sido mi mejor amigo por muchos años, vivía a 2 casas de distancia y durante mi niñez casi todas las tardes correteaba a su lado. Cuando cumplí 15 me di cuenta de que me habia enamorado de el, era casi inevitable, Ross era perfecto: su cabello café siempre un poco mas largo del típico corte, sus ojos color miel que parecían brillar cuando reía, su cuerpo alto y fuerte, sin llegar a ser exagerado. Pero no era eso lo que me habia hecho amarlo tanto, claro que el que me derritiera con solo verlo ayudaba un poco. El me hacia sentir especial y no rara y excluida del mundo, no me criticaba por andar siempre con una cámara en la mano. Me entendía y yo lo entendía a el. Estábamos hechos el uno para el otro.
Yo lo sabía, por eso deje que mi tía Scarlet me convenciera de declararme. Si, yo me lance por todo y el, a pesar de su cara de sorpresa inicial, me habia dicho que si, ¡el dijo que si!, de eso hace casi 5 meses un sueño.
La calle en la que vivíamos estaba conformada de lindas casas a cada lado de la acera, me encantaba caminar por ella y oler la brisa matutina o el misterioso viento nocturno. Estaba sacando de mi enorme e inseparable bolso mi nueva cámara cuando un claxon sonó a mi espalda, el fiat(una marca de auto) de Ross aparco a mi lado.
-¿Qué haces?-, pregunto con una ceja arqueada y una media sonrisa bailando en sus labios.
Yo no pude contestarle, de pronto las manos me sudaban, a veces no podia creer que el me quisiera como yo lo hacia.
-Nueva cámara-, le dije levantando mi mano y el por poco rodea los ojos, lo cual me hizo fruncir el ceño, la guarde sin decir nada y me abrió la puerta del copiloto. Me subí sin necesitar mas explicación.
-Hola-, saludo dándome un beso en la mejilla y yo asentí, todavía algo confusa, por un momento su rostro habia sido el mismo de aquellos que consideraban mi deseo de capturar la belleza como algo ridículo.
Negué con la cabeza intentando despejarme, Ross no era asi, no lo era, estaba segura.
-¿Qué pasa?-, pregunto, mientras yo lo miraba, le sonrei de buena gana y toque mi pendiente izquierdo. Me lo había regalado mi madre esta mañana.
-Mira-, le mostré acariciando las piedritas con mis dedos.
-¿Desde cuando usas aretes tan vistosos?- , pregunto medio en broma medio en serio.
Sonrei moviendo mi cabeza un poco.
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-es precioso-, le asegure mientras lo encendía. Eran hermoso, con un diseño unico, traído directamente del estado de Chiapas, en México. El nuevo lugar de residencia de mi tía y su equipo de voluntarios.
-Feliz cumpleaños, cariño-. Sonreí tontamente, ella lo había hecho de nuevo, siempre con algo especial para mi, se las había arreglado para que el piano llegara el día exacto.
-¡Gracias, tía!- , conteste feliz, mas feliz que nunca.
-Espero que pases un dia esplendido, tratare de llamarte por la noche para que me cuentes los detalles jugosos-, bajo su tono de voz haciéndolo un susurro chistoso.
-¿Sobre que tía?- , pregunte riéndome y poniéndome algo colorada.
-Sobre lo que hará Ross hoy para ti, tiene que ser algo especial ¿no crees? Es el primer cumpleaños que pasaran juntos siendo novios-, recalco ella mientras yo cerraba los ojos, pensaba igual y solo de imaginarme mi regalo se me ponía la piel de gallina y miles de vampiros (no, no mariposas, para mi sonaba demasiado cursi), miles reboloteaban en mi estomago.
No pude evitar reír.
-Te extraño tía-, le asegure sinceramente.
-Y yo a ti cariño-, murmuro.
Mis padres me regalaron otra cámara fotográfica, con la cual ya eran 15 para mi colección. Esta era especial, el lente tenía pequeñas ranuras que permitían captar interesantes juegos de luz y sombras.
Salí a la escuela con una sonrisa enorme en el rostro y un solo pensamiento en la
cabeza. ¨El¨.
Ross Lynch habia sido mi mejor amigo por muchos años, vivía a 2 casas de distancia y durante mi niñez casi todas las tardes correteaba a su lado. Cuando cumplí 15 me di cuenta de que me habia enamorado de el, era casi inevitable, Ross era perfecto: su cabello café siempre un poco mas largo del típico corte, sus ojos color miel que parecían brillar cuando reía, su cuerpo alto y fuerte, sin llegar a ser exagerado. Pero no era eso lo que me habia hecho amarlo tanto, claro que el que me derritiera con solo verlo ayudaba un poco. El me hacia sentir especial y no rara y excluida del mundo, no me criticaba por andar siempre con una cámara en la mano. Me entendía y yo lo entendía a el. Estábamos hechos el uno para el otro.
Yo lo sabía, por eso deje que mi tía Scarlet me convenciera de declararme. Si, yo me lance por todo y el, a pesar de su cara de sorpresa inicial, me habia dicho que si, ¡el dijo que si!, de eso hace casi 5 meses un sueño.
La calle en la que vivíamos estaba conformada de lindas casas a cada lado de la acera, me encantaba caminar por ella y oler la brisa matutina o el misterioso viento nocturno. Estaba sacando de mi enorme e inseparable bolso mi nueva cámara cuando un claxon sonó a mi espalda, el fiat(una marca de auto) de Ross aparco a mi lado.
-¿Qué haces?-, pregunto con una ceja arqueada y una media sonrisa bailando en sus labios.
Yo no pude contestarle, de pronto las manos me sudaban, a veces no podia creer que el me quisiera como yo lo hacia.
-Nueva cámara-, le dije levantando mi mano y el por poco rodea los ojos, lo cual me hizo fruncir el ceño, la guarde sin decir nada y me abrió la puerta del copiloto. Me subí sin necesitar mas explicación.
-Hola-, saludo dándome un beso en la mejilla y yo asentí, todavía algo confusa, por un momento su rostro habia sido el mismo de aquellos que consideraban mi deseo de capturar la belleza como algo ridículo.
Negué con la cabeza intentando despejarme, Ross no era asi, no lo era, estaba segura.
-¿Qué pasa?-, pregunto, mientras yo lo miraba, le sonrei de buena gana y toque mi pendiente izquierdo. Me lo había regalado mi madre esta mañana.
-Mira-, le mostré acariciando las piedritas con mis dedos.
-¿Desde cuando usas aretes tan vistosos?- , pregunto medio en broma medio en serio.
Sonrei moviendo mi cabeza un poco.
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domingo, 20 de octubre de 2013
sinopsis.
hola soy andrea pero me pueden decir andru esta es mi nueva nove
sinopsis :
(Tn)______ ha sido la vecina de Ross Lynch toda su vida; su mejor amiga por casi 10 años y su novia durante 4 meses. En su opinión su historia es la de un cuento de hadas.A pesar de que Ross siga tratándola casi igual que antes de que fueran novios, a pesar de que ella desee besarlo y el no parezca desear lo mismo. Todo cuento de hadas tiene su villano, aunque (Tn)______ nunca se imagino quien seria el de ella.
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espero que comenten please subiré el primer capitulo cuando haya un comentario.
andrur5er <3
sinopsis :
(Tn)______ ha sido la vecina de Ross Lynch toda su vida; su mejor amiga por casi 10 años y su novia durante 4 meses. En su opinión su historia es la de un cuento de hadas.A pesar de que Ross siga tratándola casi igual que antes de que fueran novios, a pesar de que ella desee besarlo y el no parezca desear lo mismo. Todo cuento de hadas tiene su villano, aunque (Tn)______ nunca se imagino quien seria el de ella.
andrur5er <3
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