-(Tn) ________ por favor-, murmuro Ross entre dientes mientras yo tomaba una fotografía de dos niños esperando pasar en un alto del semáforo.
Me gire con una sonrisa y la cámara en la mano.
-Tenia que tener esa imagen-, le asegure mientras el rodeaba los ojos.-Ross-. Llame y el se giro para ser captado por mi lente.
Me reí de su cara de sorpresa justo antes de que arrancara el auto apretando la mandíbula.
-¡Ya basta!- dijo molesto y yo fruncí el seño mirando la cámara en mi regazo.
-No es la primera vez que lo hago- argumente.
-Pues quizá es la primera vez que admito que no me gusta ¿nunca lo has pensado?, vas con tu camarita sin pedir permiso a nadie. ¿Qué te da derecho a fotografiarnos?- termino mientras yo parpadeaba para alejar las lagrimas que se agolpaban en mis ojos.
Los siguientes minutos antes de llegar al frente de mi casa se hicieron interminables e incómodos, por fin cuando aparco yo guarde la cámara que aun permanecía entre mis manos y acomode la mochila en mi costado mientras ponía mi mano en la manija de la puerta.
-Lo siento-, murmuro Ross casi sin voz y yo cerré los ojos, esta vez no solamente habia indiferencia, esta vez se habia comportado como todos “sus amigos”, criticando lo que yo amaba.
-Siempre he tomado fotos Ross, pero no te preocupes no volveré a tomarte ninguna, soy capaz de entender las cosas ¿sabes?-, le murmure mientras el se pasaba una mano por el cabello.
-(Tn) ______-; me llamo pero yo solo abrí la puerta y baje.
-No te preocupes, nos vemos mañana.-, le asegure cerrando el auto y me gire dándome cuenta que era la primera vez que me despedía sin un tibio beso en la mejilla.
Hice mi tarea después de cenar, ya habia oscurecido cuando terminaba el reporte de la clase de literatura inglesa. Me cambie la pijama y me puse a mirar las fotografías que habia revelado en la escuela, casi siempre juntaba cuatro rollos, uno por semana y miraba las tomas.
Habia sacado dos el mes pasado de mi novio, a l menos oficialmente eso era, mi novio, aunque ya no estaba muy segura, Ross ni siquiera se comportaba como uno, no del modo en que yo deseaba, no del modo en el que un chico enamorado se comportaba.
Una de las fotografías era de él terminando un entrenamiento, otra mi favorita, era una de la que no se habia dado cuenta, la habia tomado desde lejos, él estaba enfrente de su casa casi perdido en sus pensamientos.
El teléfono sonó distrayéndome, algunas fotografías cayeron al suelo mientras me levantaba de la cama para contestar.
-Mi papa es un imbécil-, murmuro Ross molesto al otro lado de la línea.
Todo dentro de mí se revolvió: enojo, alegría, amor, frustración y tristeza. Para Ross seguía siendo la mayor confidente, pero no quizás la mejor novia, me daba miedo que lo notara y que se diera cuenta que le funcionaba mejor como amiga solamente, quizás su cariño y el mío no eran iguales.
-¿Por qué?-, le pregunté sentándome en la cama mirando las imágenes en el colchón.
-Esta saliendo con Ana Straford-, contesto entre dientes.
-¿La bibliotecaria?-, pregunte por reflejo, entendía la reacción de Ross, él y su papá habían sufrido mucho cuando su madre murió, justo una semana después de que el cumpliera nueve.
Y aunque comprendía la reacción de Ross, no podia negar que su padre merecía otra oportunidad de rehacer su vida.
Esperaba que Ross entendiera poco a poco.
-¿Te lo dijo él?- , pregunte ante su silencio.
-Si, salió con ella en una cita, dice que es la primera, pero en realidad no creo que él no se la haya jodido-, murmuro con un tono hosco.
-Ross-, le regañe cerrando los ojos.
-Lo siento, es solo que estoy molesto-, aseguro mientras yo miraba de nuevo las fotografías, particularmente la de él sentado en su porche.
-Voy a tu casa-, le informé antes de colgar.
Cuando llegamos al restaurante de comida rápida en el centro, aun no podia creerlo.
Ross señaló una mesa y yo asentí mientras caminábamos hacia ella.
-Quiero una de esas ¿y tu?-, preguntó.
-Igual, gracias-, le sonrei y lo mire dirigirse hacia la caja para pedir nuestra comida.
Era difícil seguir molesta, aun dolía comenzar a entender que esperaba demasiado de él, más de lo que queria admitir, pero no iba a desperdiciar mí tiempo a su lado, aun más si habia sido idea de Ross.
Parecía que era como decía la tía Scarlet, después de una tormenta el cielo es más azul, hoy habia sido uno de esos días buenos; Lara habia pegado un chicle en el cabello de Daisy, tal y como ella lo habia hecho con una chica de primero el dia anterior, todos oímos los lloriqueos de la porrista mientras llamaba a sus amigas para que fueran a su casa a ayudar con la emergencia, Logan me habia propuesto algo estupendo y Ross parecía diferente hoy, a pesar de que no habíamos hablado sobre la noche de hace tres días, todo parecía mucho mejor.
-¿En que piensas?-, preguntó a mi espalda.
-Estoy contando todas las calorías que esta comida me dejara-, dije en mi mejor acento ingles y el se hecho a reír sentándose frente a mí-. Deben de ser muchas-, le asegure remilgada y el volvió a reír, haciendo que deseara besar sus labios entreabiertos. Parpadee tratando de alejar esos pensamientos, no era ni el momento, ni el lugar y quizás tristemente, él no pensara en los míos. Para un beso se necesitaban dos.
Iba por mi tercera gran mordida cuando él termino de contarme sobre su entrenamiento, son un entusiasmo quizá demasiado perfecto. Sabía que los problemas con su papá aun no se habían arreglado pero no habíamos vuelto ha hablar de eso. Respiré hondo dejando la hamburguesa sobre el papel.
-¿Hablaste con él?- pregunté. Ambos sabíamos a quien me refería.
Tardó bastante tiempo en contestar, antes mordió su propia hamburguesa, bebió un trago de refresco y miró por la ventana.
-No, no mas de lo esencial, ¿podemos cambiar de tema?- preguntó mientras sentía como si me hubiera lanzado lejos.
Asentí distraídamente y busqué en mi mente algo para llenar el silencio.
-Logan me contó sobre un concurso de fotografía, es a nivel seccional, esta tratando de convencerme para que entre-, le dije con una sonrisa sincera en el rostro al recordar el entusiasmo del enamorado de Lara.
-Pues parece que ya te convenció- dijo sin mirarme antes de volver a dar otra mordida a su comida.
Su tono no dejaba lugar para una conversación cordial.
-¿Sabes lo que le pasó a Daisy hoy? – preguntó de repente mientras yo fruncía el seño.
El concurso de fotografía habia sido descartado por la porrista, miré la mitad de mi hamburguesa, habia perdido el apetito.
-No, si… creo que si-, contesté al final y él solo me miró por un momento.
-¿Qué es lo que crees que le pasó? -, preguntó.
-Tal vez alguien le puso un chicle en el cabello-, murmuré enfurruñada. Lo miré cuando el bufó.
-Por Dios (Tn) __________, ¿le pegaste un chicle en el cabello?- preguntó molesto.
-Me he perdido, ¿Cuándo he dicho que fui yo?- repliqué.
-Pareces culpable- aseguró.
No pude contar con eso, para bien o para mal él me conocía mejor que nadie y aunque pareciera culpable, me dolía que estuviera tan molesto por algo que le habia pasado a Daisy.
-No, si… creo que si-, contesté al final y él solo me miró por un momento.
-¿Qué es lo que crees que le pasó? -, preguntó.
-Tal vez alguien le puso un chicle en el cabello-, murmuré enfurruñada. Lo miré cuando el bufó.
-Por Dios (Tn) __________, ¿le pegaste un chicle en el cabello?- preguntó molesto.
-Me he perdido, ¿Cuándo he dicho que fui yo?- repliqué.
-Pareces culpable- aseguró.
No pude contar con eso, para bien o para mal él me conocía mejor que nadie y aunque pareciera culpable, me dolía que estuviera tan molesto por algo que le habia pasado a Daisy.
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ross cree que rayis fue la que le pegó el chicle a daisy que pasara?????
se enojará ????
comenten plissss
andrur5er