-No he sido yo, ha sido… Lara y si me preguntas se lo merecía, ella le hizo lo mismo a una chica de primero ayer-, terminé mientras él se limpiaba los labios con la servilleta.
-Vaya, no conocía tus instintos vengativos-, murmuró levantándose. Lo vi ir hacia los sanitarios mientras le contestaba con la voz entrecortada.
-Y yo no sabía que Daisy tenía un protector.-murmuré sin que él pudiera escucharme ya, mirando hacia la ventana.
Me dejó en mi casa con un tibio adiós. Titubeé al abrir la puerta de la camioneta y a pesar de que una parte de mí se odiara por ello, me acerque a él y le di un beso en la mejilla al bajar del jeep.
A fin de cuentas, mi corazón no entendía, seguía queriéndolo igual.
Subí a mi habitación y desee poder hablar con mi tía Alexis, desee poder pedirle un consejo, que me dijera que hacer, que me dijera que estaba equivocada y que mis temores eran infundados. Pero ella estaba lejos y yo me sentía sola, así que llame a Lara y la invite a ver una película, saltándome el hecho de que necesitaba hablar con alguien.
Ella llegó media hora después, con su habitual look roquero y su voz educada saludando a mamá, solo por eso mis padres no se oponían a nuestra amistad. Lara era más ladrido que mordida, como siempre.
-¿No se suponía que tenias una cita sorpresa o algo así?- preguntó ella cuando coloqué el DVD de la película que habíamos escogido, una de zombis, pues ella había ganado el derecho a elegir.
“Zombieland” se inicio mientras yo me encogía de hombros sentándome a su lado.
-No duro mucho- , admití.
La película seguía pero en realidad ninguna de las dos estaba poniéndole mucha atención.
- (Tn) ___________ ¿Puedo decirte algo sinceramente?- , preguntó ella presionando pausa en el control con una de sus uñas negras.
-Puedes y seguro lo dirás-, le dije forzando una sonrisa y ella entrecerró los ojos.
- No te hagas la graciosa conmigo-, comenzó- (Tn) ______________ debes alejarte de Ross-, terminó en voz baja y aquello fue como un balde de agua helada.
-¿Cómo puedes decirme eso?-, pregunté molesta.
-No estoy diciendo que lo dejes, si se te nota a leguas que mueres por ese idiota, el punto es que él no se ha dado cuenta de lo que tiene, cariño y eso a la larga te hará infeliz-, terminó casi apenada y yo negué con la cabeza.
-Él me quiere -, argumente deseando que fuera verdad.
-Querer y ser consciente de ello no es lo mismo-, aseguró Lara mientras suspiraba y tomaba el control de la TV-. Mira solo piénsalo, ¿sí? No me gustaría verte sufrir porque tendría que golpearlo y eso ameritaría suspensión y mi mamá me la tiene jurada- bromeó haciéndome reír un poco, puso el play y terminamos la película en silencio.
No pude conciliar el sueño esa noche, cada hora que pasaba me hacia más bolas la cabeza, no fue hasta casi el amanecer que fui capaz de tomar una decisión. Tenía que hablar con Ross y contarle todas mis dudas, a fin de cuentas aun éramos los mismos amigos de siempre y si quería que nuestro noviazgo fuera verdadero para ambos tenía que hablar con él y decirle lo que molestaba y me lastimaba, si él me quería , todo irá mejor … ¿o no? Ross me esperaba fuera de mi casa a primera hora, me subí al auto y él me dio un fugaz beso en la mejilla. Tal vez ese hubiera sido un buen momento para hablar con él pero sencillamente no encontraba las palabras, él se veía casi incomodo a mi lado, como si no supiera que hacer conmigo, lo que era doloroso pues tan solo unos meses antes, cuando éramos “solo amigos”, no había un momento de silencio tortuoso.
Cuando llegamos a la escuela, yo suspiré sabiendo que había dejado pasar un momento, iba a abrir la puerta con él me llamó.
-¿Puedes hacerme un favor?-, preguntó con una media sonrisa.
-Claro-, contesté confusa.
-Hoy no más chicles, no es que me oponga a que seas una vengadora enmascarada, es que no me gustaría que Daisy te hiciera niñerías-, dijo pasando un dedo por mi nariz casi de manera juguetona, su dedo por poco rozó mis labios antes de alejarse.
Mi estomago estaba lleno de lombrices como hacía días no lo sentía, por un momento estuve segura de que podríamos lo que fuera que nos estuviera pasando, pues él no sabía cómo era Daisy de bruja, yo le importaba, y lo más extraordinario de todo, por un momento él había vuelto a ver mis labios, no podía estar imaginándolo.
Maraton 4-5
Las clases pasaron a un ritmo normal y sin mayores incidentes, salvo el hecho de que Logan me interceptara en el pasillo cuando iba con Lara a nuestra clase. Lara bufó y Logan se pasó una mano por el cabello, siendo objetivos el chico era atractivo y tenía el ligero presentimiento que ella pensaba lo mismo, por eso le huía tanto.
Logan me preguntó sobre el concurso y yo le dije que entraría más emocionada de lo que había estado anteriormente, las cosas con Ross irían para mejor, estaba segura y eso era suficiente para querer mirar todo con un lente diferente.
Le mandé un mensaje a Ross para saber si se quedaría a entrenar, pero no me contestó, supuse que si ya estaba entrenando no vería el móvil en un buen rato así que me dispuse a ir a las canchas después de clases, para mi sorpresa no había ningún equipo entrenando ahí.
Caminé hacia el estacionamiento, golpeándome mentalmente por no comprobar primero si su auto aun estaba ahí, para mi alivio el jeep seguía aparcado en el mismo lugar donde lo habíamos dejado, así que me encamine de nuevo a las canchas, empezaría a buscarlo desde ahí.
Carlos un chico que también estaba en el equipo, era casi seguro me saludó al pasar y yo lo detuve torpemente.
-Disculpa ¿has visto a Ross?-, pregunté mientras él me sonreía.
-Claro, eres la chica que vive cerca de su casa ¿cierto?- preguntó mientras yo me esforzaba por devolverle la sonrisa. ¿Así era como ellos me veían? O ¿Así era como Ross me reconocía?
Carlos me indicó que seguía en los vestidores, el entrenamiento había sido más temprano.
Le di las gracias tragando el nudo que asfixiaba mi voz y caminé hacia las canchas, entré al pasillo de los vestidores y me detuve justo al escuchar las voces, un poco antes de llegar a la esquina que giraba rumbo a las regaderas.
-Daisy, tengo que irme-, murmuró Ross en voz baja.
-Sí, sí, tienes que recoger a tu amiguita-, contestó ella riendo.
-Dai, sabes que no me gustan estos juegos-, replicó él.
-No son juegos, es la pura verdad, ella sólo es eso una amiga, aunque no entiendo por què , que tu le hagas creer otra cosa es diferente-, terminó Daisy mientras yo me tapaba los labios con una mano, como si de pronto pudiera gritar y que ellos se dieran cuenta de que estaba escuchando.
-No voy a hablar de esto contigo-, replicó él.
-Sólo contéstame algo Ross, dime: ¿Por qué? , creía que nosotros nos divertíamos antes y creía que habías dicho que no querías una “relación”, que estábamos genial con los besos en tu auto y todo eso, pero de pronto un día ella llega proclamando que es tu novia y tu lo aceptas… y me dices que nosotros solo podemos ser amigos, sencillamente no lo entiendo- Daisy había comenzado a subir la voz.
Sentía las lágrimas en mis mejillas, sentía como mojaban mi mano.
Esperé deseando correr y alejarme pero sintiendo que mi cuerpo se quebraba, incapaz de moverme.
-Ella me lo pidió, me pidió que… fuéramos novios, sin que yo lo esperara, sin que me dejara tiempo para pensar, solo sabía que no podía herirla-, comenzó Ross en voz baja-. Así que no me importa si lo entiendes o no , fue la opción más sencilla, ser novio de (Tn) _________ por unos meses, la haría feliz, ella no se merecía decirle que yo no la quiero.
Me agaché y ya no fui capaz de escuchar la respuesta de Daisy, casi hincada avancé hacia la salida del túnel y corrí hasta el estacionamiento reprimiendo los sollozos que amenazaban con asfixiarme. Corrí y corrí alejándome de la escuela y de mis sueños, de mi cuento de hadas y de mi príncipe. Alejándome del villano…
Logré parar de llorar antes de entrar a mi casa, sabría que tendría los ojos rojos y una parte de mi mente ya trabaja en una excusa mientras que la otra registraba el sonido de el móvil llamando. Lo saqué de mi mochila y por primera vez, desvié una llamada de Ross Lynch.
domingo, 8 de diciembre de 2013
martes, 26 de noviembre de 2013
capitulo 4: ella o yo???
De camino a nuestra calle, traté de disfrutar de nuestros momentos juntos, pero el estaba mas callado de lo usual y ya habia agotado la conversación básica, asi que saque mi cámara y baje el cristal esperando alguna imagen interesante que capturar.
-(Tn) ________ por favor-, murmuro Ross entre dientes mientras yo tomaba una fotografía de dos niños esperando pasar en un alto del semáforo.
Me gire con una sonrisa y la cámara en la mano.
-Tenia que tener esa imagen-, le asegure mientras el rodeaba los ojos.-Ross-. Llame y el se giro para ser captado por mi lente.
Me reí de su cara de sorpresa justo antes de que arrancara el auto apretando la mandíbula.
-¡Ya basta!- dijo molesto y yo fruncí el seño mirando la cámara en mi regazo.
-No es la primera vez que lo hago- argumente.
-Pues quizá es la primera vez que admito que no me gusta ¿nunca lo has pensado?, vas con tu camarita sin pedir permiso a nadie. ¿Qué te da derecho a fotografiarnos?- termino mientras yo parpadeaba para alejar las lagrimas que se agolpaban en mis ojos.
Los siguientes minutos antes de llegar al frente de mi casa se hicieron interminables e incómodos, por fin cuando aparco yo guarde la cámara que aun permanecía entre mis manos y acomode la mochila en mi costado mientras ponía mi mano en la manija de la puerta.
-Lo siento-, murmuro Ross casi sin voz y yo cerré los ojos, esta vez no solamente habia indiferencia, esta vez se habia comportado como todos “sus amigos”, criticando lo que yo amaba.
-Siempre he tomado fotos Ross, pero no te preocupes no volveré a tomarte ninguna, soy capaz de entender las cosas ¿sabes?-, le murmure mientras el se pasaba una mano por el cabello.
-(Tn) ______-; me llamo pero yo solo abrí la puerta y baje.
-No te preocupes, nos vemos mañana.-, le asegure cerrando el auto y me gire dándome cuenta que era la primera vez que me despedía sin un tibio beso en la mejilla.
Hice mi tarea después de cenar, ya habia oscurecido cuando terminaba el reporte de la clase de literatura inglesa. Me cambie la pijama y me puse a mirar las fotografías que habia revelado en la escuela, casi siempre juntaba cuatro rollos, uno por semana y miraba las tomas.
Habia sacado dos el mes pasado de mi novio, a l menos oficialmente eso era, mi novio, aunque ya no estaba muy segura, Ross ni siquiera se comportaba como uno, no del modo en que yo deseaba, no del modo en el que un chico enamorado se comportaba.
Una de las fotografías era de él terminando un entrenamiento, otra mi favorita, era una de la que no se habia dado cuenta, la habia tomado desde lejos, él estaba enfrente de su casa casi perdido en sus pensamientos.
El teléfono sonó distrayéndome, algunas fotografías cayeron al suelo mientras me levantaba de la cama para contestar.
-Mi papa es un imbécil-, murmuro Ross molesto al otro lado de la línea.
Todo dentro de mí se revolvió: enojo, alegría, amor, frustración y tristeza. Para Ross seguía siendo la mayor confidente, pero no quizás la mejor novia, me daba miedo que lo notara y que se diera cuenta que le funcionaba mejor como amiga solamente, quizás su cariño y el mío no eran iguales.
-¿Por qué?-, le pregunté sentándome en la cama mirando las imágenes en el colchón.
-Esta saliendo con Ana Straford-, contesto entre dientes.
-¿La bibliotecaria?-, pregunte por reflejo, entendía la reacción de Ross, él y su papá habían sufrido mucho cuando su madre murió, justo una semana después de que el cumpliera nueve.
Y aunque comprendía la reacción de Ross, no podia negar que su padre merecía otra oportunidad de rehacer su vida.
Esperaba que Ross entendiera poco a poco.
-¿Te lo dijo él?- , pregunte ante su silencio.
-Si, salió con ella en una cita, dice que es la primera, pero en realidad no creo que él no se la haya jodido-, murmuro con un tono hosco.
-Ross-, le regañe cerrando los ojos.
-Lo siento, es solo que estoy molesto-, aseguro mientras yo miraba de nuevo las fotografías, particularmente la de él sentado en su porche.
-Voy a tu casa-, le informé antes de colgar.
Cuando llegamos al restaurante de comida rápida en el centro, aun no podia creerlo.
Ross señaló una mesa y yo asentí mientras caminábamos hacia ella.
-Quiero una de esas ¿y tu?-, preguntó.
-Igual, gracias-, le sonrei y lo mire dirigirse hacia la caja para pedir nuestra comida.
Era difícil seguir molesta, aun dolía comenzar a entender que esperaba demasiado de él, más de lo que queria admitir, pero no iba a desperdiciar mí tiempo a su lado, aun más si habia sido idea de Ross.
Parecía que era como decía la tía Scarlet, después de una tormenta el cielo es más azul, hoy habia sido uno de esos días buenos; Lara habia pegado un chicle en el cabello de Daisy, tal y como ella lo habia hecho con una chica de primero el dia anterior, todos oímos los lloriqueos de la porrista mientras llamaba a sus amigas para que fueran a su casa a ayudar con la emergencia, Logan me habia propuesto algo estupendo y Ross parecía diferente hoy, a pesar de que no habíamos hablado sobre la noche de hace tres días, todo parecía mucho mejor.
-¿En que piensas?-, preguntó a mi espalda.
-Estoy contando todas las calorías que esta comida me dejara-, dije en mi mejor acento ingles y el se hecho a reír sentándose frente a mí-. Deben de ser muchas-, le asegure remilgada y el volvió a reír, haciendo que deseara besar sus labios entreabiertos. Parpadee tratando de alejar esos pensamientos, no era ni el momento, ni el lugar y quizás tristemente, él no pensara en los míos. Para un beso se necesitaban dos.
Iba por mi tercera gran mordida cuando él termino de contarme sobre su entrenamiento, son un entusiasmo quizá demasiado perfecto. Sabía que los problemas con su papá aun no se habían arreglado pero no habíamos vuelto ha hablar de eso. Respiré hondo dejando la hamburguesa sobre el papel.
-¿Hablaste con él?- pregunté. Ambos sabíamos a quien me refería.
Tardó bastante tiempo en contestar, antes mordió su propia hamburguesa, bebió un trago de refresco y miró por la ventana.
-No, no mas de lo esencial, ¿podemos cambiar de tema?- preguntó mientras sentía como si me hubiera lanzado lejos.
Asentí distraídamente y busqué en mi mente algo para llenar el silencio.
-Logan me contó sobre un concurso de fotografía, es a nivel seccional, esta tratando de convencerme para que entre-, le dije con una sonrisa sincera en el rostro al recordar el entusiasmo del enamorado de Lara.
-Pues parece que ya te convenció- dijo sin mirarme antes de volver a dar otra mordida a su comida.
Su tono no dejaba lugar para una conversación cordial.
-¿Sabes lo que le pasó a Daisy hoy? – preguntó de repente mientras yo fruncía el seño.
-(Tn) ________ por favor-, murmuro Ross entre dientes mientras yo tomaba una fotografía de dos niños esperando pasar en un alto del semáforo.
Me gire con una sonrisa y la cámara en la mano.
-Tenia que tener esa imagen-, le asegure mientras el rodeaba los ojos.-Ross-. Llame y el se giro para ser captado por mi lente.
Me reí de su cara de sorpresa justo antes de que arrancara el auto apretando la mandíbula.
-¡Ya basta!- dijo molesto y yo fruncí el seño mirando la cámara en mi regazo.
-No es la primera vez que lo hago- argumente.
-Pues quizá es la primera vez que admito que no me gusta ¿nunca lo has pensado?, vas con tu camarita sin pedir permiso a nadie. ¿Qué te da derecho a fotografiarnos?- termino mientras yo parpadeaba para alejar las lagrimas que se agolpaban en mis ojos.
Los siguientes minutos antes de llegar al frente de mi casa se hicieron interminables e incómodos, por fin cuando aparco yo guarde la cámara que aun permanecía entre mis manos y acomode la mochila en mi costado mientras ponía mi mano en la manija de la puerta.
-Lo siento-, murmuro Ross casi sin voz y yo cerré los ojos, esta vez no solamente habia indiferencia, esta vez se habia comportado como todos “sus amigos”, criticando lo que yo amaba.
-Siempre he tomado fotos Ross, pero no te preocupes no volveré a tomarte ninguna, soy capaz de entender las cosas ¿sabes?-, le murmure mientras el se pasaba una mano por el cabello.
-(Tn) ______-; me llamo pero yo solo abrí la puerta y baje.
-No te preocupes, nos vemos mañana.-, le asegure cerrando el auto y me gire dándome cuenta que era la primera vez que me despedía sin un tibio beso en la mejilla.
Hice mi tarea después de cenar, ya habia oscurecido cuando terminaba el reporte de la clase de literatura inglesa. Me cambie la pijama y me puse a mirar las fotografías que habia revelado en la escuela, casi siempre juntaba cuatro rollos, uno por semana y miraba las tomas.
Habia sacado dos el mes pasado de mi novio, a l menos oficialmente eso era, mi novio, aunque ya no estaba muy segura, Ross ni siquiera se comportaba como uno, no del modo en que yo deseaba, no del modo en el que un chico enamorado se comportaba.
Una de las fotografías era de él terminando un entrenamiento, otra mi favorita, era una de la que no se habia dado cuenta, la habia tomado desde lejos, él estaba enfrente de su casa casi perdido en sus pensamientos.
El teléfono sonó distrayéndome, algunas fotografías cayeron al suelo mientras me levantaba de la cama para contestar.
-Mi papa es un imbécil-, murmuro Ross molesto al otro lado de la línea.
Todo dentro de mí se revolvió: enojo, alegría, amor, frustración y tristeza. Para Ross seguía siendo la mayor confidente, pero no quizás la mejor novia, me daba miedo que lo notara y que se diera cuenta que le funcionaba mejor como amiga solamente, quizás su cariño y el mío no eran iguales.
-¿Por qué?-, le pregunté sentándome en la cama mirando las imágenes en el colchón.
-Esta saliendo con Ana Straford-, contesto entre dientes.
-¿La bibliotecaria?-, pregunte por reflejo, entendía la reacción de Ross, él y su papá habían sufrido mucho cuando su madre murió, justo una semana después de que el cumpliera nueve.
Y aunque comprendía la reacción de Ross, no podia negar que su padre merecía otra oportunidad de rehacer su vida.
Esperaba que Ross entendiera poco a poco.
-¿Te lo dijo él?- , pregunte ante su silencio.
-Si, salió con ella en una cita, dice que es la primera, pero en realidad no creo que él no se la haya jodido-, murmuro con un tono hosco.
-Ross-, le regañe cerrando los ojos.
-Lo siento, es solo que estoy molesto-, aseguro mientras yo miraba de nuevo las fotografías, particularmente la de él sentado en su porche.
-Voy a tu casa-, le informé antes de colgar.
Cuando llegamos al restaurante de comida rápida en el centro, aun no podia creerlo.
Ross señaló una mesa y yo asentí mientras caminábamos hacia ella.
-Quiero una de esas ¿y tu?-, preguntó.
-Igual, gracias-, le sonrei y lo mire dirigirse hacia la caja para pedir nuestra comida.
Era difícil seguir molesta, aun dolía comenzar a entender que esperaba demasiado de él, más de lo que queria admitir, pero no iba a desperdiciar mí tiempo a su lado, aun más si habia sido idea de Ross.
Parecía que era como decía la tía Scarlet, después de una tormenta el cielo es más azul, hoy habia sido uno de esos días buenos; Lara habia pegado un chicle en el cabello de Daisy, tal y como ella lo habia hecho con una chica de primero el dia anterior, todos oímos los lloriqueos de la porrista mientras llamaba a sus amigas para que fueran a su casa a ayudar con la emergencia, Logan me habia propuesto algo estupendo y Ross parecía diferente hoy, a pesar de que no habíamos hablado sobre la noche de hace tres días, todo parecía mucho mejor.
-¿En que piensas?-, preguntó a mi espalda.
-Estoy contando todas las calorías que esta comida me dejara-, dije en mi mejor acento ingles y el se hecho a reír sentándose frente a mí-. Deben de ser muchas-, le asegure remilgada y el volvió a reír, haciendo que deseara besar sus labios entreabiertos. Parpadee tratando de alejar esos pensamientos, no era ni el momento, ni el lugar y quizás tristemente, él no pensara en los míos. Para un beso se necesitaban dos.
Iba por mi tercera gran mordida cuando él termino de contarme sobre su entrenamiento, son un entusiasmo quizá demasiado perfecto. Sabía que los problemas con su papá aun no se habían arreglado pero no habíamos vuelto ha hablar de eso. Respiré hondo dejando la hamburguesa sobre el papel.
-¿Hablaste con él?- pregunté. Ambos sabíamos a quien me refería.
Tardó bastante tiempo en contestar, antes mordió su propia hamburguesa, bebió un trago de refresco y miró por la ventana.
-No, no mas de lo esencial, ¿podemos cambiar de tema?- preguntó mientras sentía como si me hubiera lanzado lejos.
Asentí distraídamente y busqué en mi mente algo para llenar el silencio.
-Logan me contó sobre un concurso de fotografía, es a nivel seccional, esta tratando de convencerme para que entre-, le dije con una sonrisa sincera en el rostro al recordar el entusiasmo del enamorado de Lara.
-Pues parece que ya te convenció- dijo sin mirarme antes de volver a dar otra mordida a su comida.
Su tono no dejaba lugar para una conversación cordial.
-¿Sabes lo que le pasó a Daisy hoy? – preguntó de repente mientras yo fruncía el seño.
El concurso de fotografía habia sido descartado por la porrista, miré la mitad de mi hamburguesa, habia perdido el apetito.
-No, si… creo que si-, contesté al final y él solo me miró por un momento.
-¿Qué es lo que crees que le pasó? -, preguntó.
-Tal vez alguien le puso un chicle en el cabello-, murmuré enfurruñada. Lo miré cuando el bufó.
-Por Dios (Tn) __________, ¿le pegaste un chicle en el cabello?- preguntó molesto.
-Me he perdido, ¿Cuándo he dicho que fui yo?- repliqué.
-Pareces culpable- aseguró.
No pude contar con eso, para bien o para mal él me conocía mejor que nadie y aunque pareciera culpable, me dolía que estuviera tan molesto por algo que le habia pasado a Daisy.
-No, si… creo que si-, contesté al final y él solo me miró por un momento.
-¿Qué es lo que crees que le pasó? -, preguntó.
-Tal vez alguien le puso un chicle en el cabello-, murmuré enfurruñada. Lo miré cuando el bufó.
-Por Dios (Tn) __________, ¿le pegaste un chicle en el cabello?- preguntó molesto.
-Me he perdido, ¿Cuándo he dicho que fui yo?- repliqué.
-Pareces culpable- aseguró.
No pude contar con eso, para bien o para mal él me conocía mejor que nadie y aunque pareciera culpable, me dolía que estuviera tan molesto por algo que le habia pasado a Daisy.
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ross cree que rayis fue la que le pegó el chicle a daisy que pasara?????
se enojará ????
comenten plissss
andrur5er
jueves, 14 de noviembre de 2013
saluditos y gracias
como verán les quería dar las gracias parece que tenemos gente de todos lados
saludos a Mexico, Argentina,Malasia, EE.UU, Colombia,Alemania y Venezuela
gracias a todos por leer mi blog ( me siento amada okkno) ._. mushos beshotes (escribo como lingera)
(( doble parantesis para lo del parentesis)) bueno no enserio gracias, espero que comenten mucho hací capas hago maratón de 5 caps. besotes
pd: lingero es vagabundo/ homeless (nose mucho ingles creo que se escribe así) o como le digan en tu país.
pd2: amo hacewr posdatas
andrur5er
martes, 12 de noviembre de 2013
capitulo 3: amigos???
Pertenecí al periódico escolar por 2 años, todas las fotografías en el eran mias, al verlo impreso sentía una clase de pertenencia con la escuela que no lograba con nada mas.
Había quedado con Ross de buscarlo después de entregar el trabajo sobre el concurso de química que se habia llevado a cabo hace unos días.
-Gracias por traerlas hoy, (Tn) _______-, me dijo Logan con una sonrisa.
Era el encargado del periódico, un chico alto de cabello negro y ojos negros enmarcados en gafas de montura gruesa sobre una nariz perfecta, dándole un aire intelectual y misterioso, la mayoría podría considerarlo intelectual, pero sabia que habia al menos unas cuantas chicas muertas por el. Aunque solo tenía ojos para una.
-No es problema, la fecha de entrega era mañana asi que no me pediste un imposible-, le asegure mientras tomaba mi mochila y comenzaba a caminar hacia la puerta.
-(Tn) ______ -, llamo removiendo varios papeles de espaldas a mí. Sabía que me preguntaría.
-¿Cómo esta Lara?-, pregunto apresuradamente con una flor delicada hecha de papel tornasol en su mano. Logan Henderson estaba colgado por mi amiga, lastima que ella lo considerara un aburrido come-libros.
-Bien, ella esta bien, estoy segura que lo comprobaste tu mismo-, le dije con una sonrisa y el sonrió también, sus ojos negros brillaron y negó con la cabeza.
-Soy un caso ¿verdad? -, pregunto mientras yo me encogía de hombros.
-Todos lo somos a veces -, le conteste.
Me miro un momento tomando mi mano y colocándome la flor en ella.
-¿Para Lara?-, pregunte incrédula, hasta Logan tenia que saber que eso no seria del agrado de nuestra querida demonio.
-Es para ti, feliz cumpleaños… atrasado-, contesto haciéndome sonreír y si, sonrojándome un poco, me sorprendía que aun después de una semana se hubiera preocupado por el detalle.
-Gracias, es hermosa-, le asegure y por fin me despedí saliendo hacia el pasillo.
Camine hacia la cancha de futbol mirando la flor, me detuve en una de las esquinas de las gradas, y note como el entrenamiento acababa y Ross rodeado por Daisy y otras 2 chicas mas, de las que no estaba muy segura cuales eran sus nombres. Otro chico llego y abrazo a una de las chicas desconocidas dándole un beso antes de ir hacia los vestidores. Daisy jugaba con su larga coleta rubia mientras se acercaba a Ross, le dijo algo al oído y el solo le sonrió mientras tocaba casi imperceptiblemente el cabello de ella.
Un nudo se me atasco en la garganta y de no ser porque el se despidió con la mano y camino hacia los vestidores, no se que hubiera hecho, lo mas probable, salir de ahí llorando sin poder evitarlo. Espere sentada en las gradas mirando la flor aun en mis manos, la cual habia arrugado ligeramente, por suerte no habia perdido su forma. Trataba de dejarlo pasar, pero solo una imagen de ellos 2 juntos me llenaba de incertidumbre, si el me viera como la miraba a ella tal vez no habría problema, pero no era asi, a mi me seguía viendo como a su hermana molestosa o su amiga extraña, a ella, como la chica de 17 con largas piernas y sonrisa coqueta que ofrecía mucho mas de lo que yo quizá podría ofrecer.
-¿Qué tienes en la mano?-, pregunto Ross a mi espalda, me sobresalte y guarde la flor en mi mochila.
-Nada-, le dije mirando hacia el frente, se sento a mi lado y trato de tomar mi mochila.
Lo mire sintiéndome extraña, solo necesitaba irme a mi casa. Señalo la mochila de nuevo.
-Es solo un regalo de cumpleaños de Logan-, sonrei mientras fruncía el seño.
Pero al final solo se masajeó la nuca un momento y se levanto.
-Vamos-, murmuro mientras yo sonreía sin humor, ¿Qué habia esperado?, ¿Qué hirviera de celos como yo un momento antes? Ross no era asi, “al menos no conmigo”.
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holiiis volví espero que les haya gustado el capítulo perdonen las faltas de ortografía lo hice rápido y tambien mil disculpas si es cortito.
comenten para que haya proximo capitulo.
Había quedado con Ross de buscarlo después de entregar el trabajo sobre el concurso de química que se habia llevado a cabo hace unos días.
-Gracias por traerlas hoy, (Tn) _______-, me dijo Logan con una sonrisa.
Era el encargado del periódico, un chico alto de cabello negro y ojos negros enmarcados en gafas de montura gruesa sobre una nariz perfecta, dándole un aire intelectual y misterioso, la mayoría podría considerarlo intelectual, pero sabia que habia al menos unas cuantas chicas muertas por el. Aunque solo tenía ojos para una.
-No es problema, la fecha de entrega era mañana asi que no me pediste un imposible-, le asegure mientras tomaba mi mochila y comenzaba a caminar hacia la puerta.
-(Tn) ______ -, llamo removiendo varios papeles de espaldas a mí. Sabía que me preguntaría.
-¿Cómo esta Lara?-, pregunto apresuradamente con una flor delicada hecha de papel tornasol en su mano. Logan Henderson estaba colgado por mi amiga, lastima que ella lo considerara un aburrido come-libros.
-Bien, ella esta bien, estoy segura que lo comprobaste tu mismo-, le dije con una sonrisa y el sonrió también, sus ojos negros brillaron y negó con la cabeza.
-Soy un caso ¿verdad? -, pregunto mientras yo me encogía de hombros.
-Todos lo somos a veces -, le conteste.
Me miro un momento tomando mi mano y colocándome la flor en ella.
-¿Para Lara?-, pregunte incrédula, hasta Logan tenia que saber que eso no seria del agrado de nuestra querida demonio.
-Es para ti, feliz cumpleaños… atrasado-, contesto haciéndome sonreír y si, sonrojándome un poco, me sorprendía que aun después de una semana se hubiera preocupado por el detalle.
-Gracias, es hermosa-, le asegure y por fin me despedí saliendo hacia el pasillo.
Camine hacia la cancha de futbol mirando la flor, me detuve en una de las esquinas de las gradas, y note como el entrenamiento acababa y Ross rodeado por Daisy y otras 2 chicas mas, de las que no estaba muy segura cuales eran sus nombres. Otro chico llego y abrazo a una de las chicas desconocidas dándole un beso antes de ir hacia los vestidores. Daisy jugaba con su larga coleta rubia mientras se acercaba a Ross, le dijo algo al oído y el solo le sonrió mientras tocaba casi imperceptiblemente el cabello de ella.
Un nudo se me atasco en la garganta y de no ser porque el se despidió con la mano y camino hacia los vestidores, no se que hubiera hecho, lo mas probable, salir de ahí llorando sin poder evitarlo. Espere sentada en las gradas mirando la flor aun en mis manos, la cual habia arrugado ligeramente, por suerte no habia perdido su forma. Trataba de dejarlo pasar, pero solo una imagen de ellos 2 juntos me llenaba de incertidumbre, si el me viera como la miraba a ella tal vez no habría problema, pero no era asi, a mi me seguía viendo como a su hermana molestosa o su amiga extraña, a ella, como la chica de 17 con largas piernas y sonrisa coqueta que ofrecía mucho mas de lo que yo quizá podría ofrecer.
-¿Qué tienes en la mano?-, pregunto Ross a mi espalda, me sobresalte y guarde la flor en mi mochila.
-Nada-, le dije mirando hacia el frente, se sento a mi lado y trato de tomar mi mochila.
Lo mire sintiéndome extraña, solo necesitaba irme a mi casa. Señalo la mochila de nuevo.
-Es solo un regalo de cumpleaños de Logan-, sonrei mientras fruncía el seño.
Pero al final solo se masajeó la nuca un momento y se levanto.
-Vamos-, murmuro mientras yo sonreía sin humor, ¿Qué habia esperado?, ¿Qué hirviera de celos como yo un momento antes? Ross no era asi, “al menos no conmigo”.
--------------------------
holiiis volví espero que les haya gustado el capítulo perdonen las faltas de ortografía lo hice rápido y tambien mil disculpas si es cortito.
comenten para que haya proximo capitulo.
Andrur5er <3
jueves, 31 de octubre de 2013
"in-segura"
-La tía Scarlet me los mando como regalo-, le conteste esperando lo que tuviera que decir el sobre mi cumpleaños.
-¿Por qué te enviaría un regalo? - , pregunto en cambio. Yo mire hacia el frente
mientras nos acercábamos a la escuela.
-¿No lo adivinas?-, le replique con una sensación extraña que comenzaba en el fondo de mi estomago.
-(Tn)_______ yo renuncie hace mucho a entender como funciona la mente de tu tía- , bromeo mientras yo me esforzaba por sonreír ante el hecho irrefutable de que Ross habia olvidado mi cumpleaños.
En cuanto estaciono el auto abrí la puerta y baje en silencio.
-¿Mucha prisa?-, pregunto divertido mientras bajaba.
-Si, algo asi, ¿nos vemos en el almuerzo?-, pregunte tratando de excusar mi conducta. En todos los años que habíamos sido amigos Ross nunca habia olvidado esta fecha, aunque nunca era el primero en felicitarme, tal vez tenia demasiadas cosas en la cabeza y luego lo recordaría. Me esforcé en creer eso.
-Hoy no, los chicos quieren aprovechar el tiempo para un partido rápido-, contesto mientras yo asentía. Ross amaba el fútbol siempre lo había hecho y no era la primera vez que anteponía eso al almuerzo o… a mi.
Cuando llegue a mi primera clase me senté justo al lado de Lara, era difícil describir a mi única amiga en la escuela, sus ojos estaban delineados de negro, su cabello rubio parecía una explosión de rizos húmedos que caían hasta su camiseta negra con la palabra ¨RAMONES¨ en el frente. Ella se divertía diciendo que era genial estar juntas, el cielo y el infierno. Ella un pequeño demonio y yo un inocente ángel de mejillas rosadas y cabello rubio miel.
No estaba segura si era bueno ser el querubín.
-¡Hola señorita cumpleañera!- , saludo Lara, y aunque estaba feliz porque lo recordara aquello solo formo un nudo en mi garganta.
-Hola-, le dije mientras ella fruncía el seño.
Tenia entres sus dedos con uñas pintadas perfectamente de negro, una cajita de color azul cielo, la miro y luego a mi de nuevo.
-¿Qué?-pregunto mientras yo parpadeaba.
-Nada- trate de sonreír encogiéndome de hombros.
La mirada intensa de sus ojos verdes por poco hace que rompa en llanto ahí, en medio del salón de clases, al final ella soltó un bufido poco femenino y me tendió la cajita.
-Tu regalo- , murmuro mientras yo lo tomaba y sin siquiera verlo le daba un fuerte abrazo.
-Gracias-, susurre al tiempo que ella me daba palmaditas en los hombros.
-Muestra de cariño publica ¡puaj!- , bromeo haciéndome reír.
-Yo siempre he dicho que el amor no debe ocultarse-, se burlo Lara creía que Ross podia ponerle un alto, pero yo no deseaba ser quejumbrosa, eran mis batallas.
El profesor llego antes de que Lara le saltara encima.
Regrese a casa caminando pues el partido de Ross se habia alargado mas de la cuenta y los dos sabíamos que el futbol no era lo mío, aunque dudo que el hubiera puesto mucha atención cuando le dije que me iba, de nuevo el nudo en la garganta pareció hacerse enorme y me esforcé por pensar en las cosas lindas del dia.
El regalo de Lara habia sido una pulsera de colgantes, en ella mi amiga, que repetía las muestras de cariño, me habia mostrado todo su amor. Habia una pequeña cámara, un ángel y un pequeño demonio, también un perro que según Lara representaba a Ross, a lo cual yo solo rodé los ojos. También tenia un corazón y un pequeño león juntos Lara me habia explicado que yo tenia un gran corazón y que eso requería ser demasiado fuerte para que pudiera sobrevivir a la maldad de la gente era un regalo precioso.
Termine mis deberes a las 8 de la noche y me disponía a ducharme, cuando mi mama llamo desde abajo. Al final de las escaleras ella señalo la puerta y me guiño el ojo.
-Es Ross-, murmuro con una risita y desapareció hacia la estancia.
Esta vez cuando lo vi no estaba nerviosísimo, queria estar enojada con el, pero tampoco podia, simplemente no podia, muy en el fondo habia una tristeza honda que habia demeritado los colores de todo el lugar.
-Hola- , saludo con ambas manos en la espalda.
-Hola-, conteste sentándome sin invitarlo en las escaleras del porche, el se unió unos segundos después.
Me troné los dedos en un gesto de nerviosismo y el debió notar la pulsera pues la señalo con su dedo índice.
-¿Otro regalo?- , pregunto mientras yo asentía sonriendo ante la pulsera y el tintineo que las figuritas provocaban.
-Me la dio Lara, ¿puedes creerlo?, tiene un corazón detallista en el fondo-, le dije mientras el suspiraba, una de sus manos tomo la mia para ver mas detenidamente las diferentes figuras. Yo queria mas que nada y aunque pareciera tonto, tomar su mano y entrelazarla con la mia, pero el la soltó de nuevo.
-¿Por qué no me dijiste?-pregunto.
-Que yo sepa no funciona asi-, le conteste frunciendo el seño.
-Lo siento, (Tn) ______, tengo muchas cosas en la cabeza y bueno, no es excusa, pero … -, se callo y me tendió una caja de chocolates. Igual a la que me habia regalado los últimos 10 años. Como si nada hubiera cambiado.-Feliz cumpleaños-, murmuro cuando la tome y se inclino para darme un beso en la frente.- ¿Cómo estuvo tu dia?-pregunto después de varios minutos de un silencio mas bien incomodo.
-Normal-, murmure, aunque quise decirle mucho más. “Normal como los últimos meses, tu casi me ignoras, Daisy se burlo de mi, Lara me hablo mal de ti y yo me siento cada vez mas sola a tu lado…”
Sabia que por simple educación debía preguntarle sobre su dia, o el partido, o las clases, … pero ya no tenia ganas, la tristeza habia aumentado en vez de disminuir, no importaba que el lo hubiera recordado.
“Estas muy dramática”, necesitaba encontrar la forma de no verme como una niña llorona, no frente a el.
-¿No me has perdonado verdad?-, pregunto haciendo que lo mirara.
-No tengo nada que perdonarte-, el asegure forzándome a sonreír.
Ross me miro a los ojos por varios segundos y se inclino hacia mí lentamente con algo de impotencia y enojo en sus ojos verdes.
-Perdón-, murmuro antes de unir mis labios a los suyos. En realidad nos habíamos besado pocas veces y a mi no me preocupaba ir lentamente, en nosotros funcionaba bien, o de eso se trataba de convencerme, pero los pocos besos que habíamos compartido, esos los recordaba todos, cada mínimo detalle; la forma como el entreabría mis labios, solo rozando, la forma en que su lengua delineaba mi labio inferior y se separaba justo cuando la mia salía a perseguirlo.
Esta vez algo cambio, no pude detener el sollozo de mi garganta y el me atrajo mas hacia su cuerpo, habia pasado una mano por mi cintura sin darme cuenta, nuestras lenguas por fin se unieron, titubeantes e indecisas. El beso fue tan lento que parecíamos no querer movernos o tener miedo de hacerlo, pero al final el se separo y desvió la mirada.
-Me tengo que ir-, aseguro dándome otro beso en la frente, dejándome con la caja de chocolates en las manos y deseando que el quisiera besarme mas y no únicamente cuando hiciera algo mal. Daisy Thompson, la capitana del equipo de porristas y mi mayor temor escolar. Siempre me había molestado pero desde que Ross y yo éramos novios eso se habia multiplicado; bromas, chistes ofensivos, etc.
Lara creía que Ross podia ponerle un alto, pero yo no deseaba ser quejumbrosa, eran mis batallas.
El profesor llego antes de que Lara le saltara encima.
Regrese a casa caminando pues el partido de Ross se habia alargado mas de la cuenta y los dos sabíamos que el futbol no era lo mío, aunque dudo que el hubiera puesto mucha atención cuando le dije que me iba, de nuevo el nudo en la garganta pareció hacerse enorme y me esforcé por pensar en las cosas lindas del dia.
El regalo de Lara habia sido una pulsera de colgantes, en ella mi amiga, que repetía las muestras de cariño, me habia mostrado todo su amor. Habia una pequeña cámara, un ángel y un pequeño demonio, también un perro que según Lara representaba a Ross, a lo cual yo solo rodé los ojos. También tenia un corazón y un pequeño león juntos Lara me habia explicado que yo tenia un gran corazón y que eso requería ser demasiado fuerte para que pudiera sobrevivir a la maldad de la gente era un regalo precioso.
Termine mis deberes a las 8 de la noche y me disponía a ducharme, cuando mi mama llamo desde abajo. Al final de las escaleras ella señalo la puerta y me guiño el ojo.
-Es Ross-, murmuro con una risita y desapareció hacia la estancia.
Esta vez cuando lo vi no estaba nerviosísimo, queria estar enojada con el, pero tampoco podia, simplemente no podia, muy en el fondo habia una tristeza honda que habia demeritado los colores de todo el lugar.
-Hola- , saludo con ambas manos en la espalda.
-Hola-, conteste sentándome sin invitarlo en las escaleras del porche, el se unió unos segundos después.
Me troné los dedos en un gesto de nerviosismo y el debió notar la pulsera pues la señalo con su dedo índice.
-¿Otro regalo?- , pregunto mientras yo asentía sonriendo ante la pulsera y el tintineo que las figuritas provocaban.
-Me la dio Lara, ¿puedes creerlo?, tiene un corazón detallista en el fondo-, le dije mientras el suspiraba, una de sus manos tomo la mia para ver mas detenidamente las diferentes figuras. Yo queria mas que nada y aunque pareciera tonto, tomar su mano y entrelazarla con la mia, pero el la soltó de nuevo.
-¿Por qué no me dijiste?-pregunto.
-Que yo sepa no funciona asi-, le conteste frunciendo el seño.
-Lo siento, (Tn) ______, tengo muchas cosas en la cabeza y bueno, no es excusa, pero … -, se callo y me tendió una caja de chocolates. Igual a la que me habia regalado los últimos 10 años. Como si nada hubiera cambiado.-Feliz cumpleaños-, murmuro cuando la tome y se inclino para darme un beso en la frente.- ¿Cómo estuvo tu dia?-pregunto después de varios minutos de un silencio mas bien incomodo.
-Normal-, murmure, aunque quise decirle mucho más. “Normal como los últimos meses, tu casi me ignoras, Daisy se burlo de mi, Lara me hablo mal de ti y yo me siento cada vez mas sola a tu lado…”
Sabia que por simple educación debía preguntarle sobre su dia, o el partido, o las clases, … pero ya no tenia ganas, la tristeza habia aumentado en vez de disminuir, no importaba que el lo hubiera recordado.
“Estas muy dramática”, necesitaba encontrar la forma de no verme como una niña llorona, no frente a el.
-¿No me has perdonado verdad?-, pregunto haciendo que lo mirara.
-No tengo nada que perdonarte-, el asegure forzándome a sonreír.
Ross me miro a los ojos por varios segundos y se inclino hacia mí lentamente con algo de impotencia y enojo en sus ojos verdes.
-Perdón-, murmuro antes de unir mis labios a los suyos. En realidad nos habíamos besado pocas veces y a mi no me preocupaba ir lentamente, en nosotros funcionaba bien, o de eso se trataba de convencerme, pero los pocos besos que habíamos compartido, esos los recordaba todos, cada mínimo detalle; la forma como el entreabría mis labios, solo rozando, la forma en que su lengua delineaba mi labio inferior y se separaba justo cuando la mia salía a perseguirlo.
Esta vez algo cambio, no pude detener el sollozo de mi garganta y el me atrajo mas hacia su cuerpo, habia pasado una mano por mi cintura sin darme cuenta, nuestras lenguas por fin se unieron, titubeantes e indecisas. El beso fue tan lento que parecíamos no querer movernos o tener miedo de hacerlo, pero al final el se separo y desvió la mirada.
-Me tengo que ir-, aseguro dándome otro beso en la frente, dejándome con la caja de chocolates en las manos y deseando que el quisiera besarme mas y no únicamente cuando hiciera algo mal.
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-¿Por qué te enviaría un regalo? - , pregunto en cambio. Yo mire hacia el frente
mientras nos acercábamos a la escuela.
-¿No lo adivinas?-, le replique con una sensación extraña que comenzaba en el fondo de mi estomago.
-(Tn)_______ yo renuncie hace mucho a entender como funciona la mente de tu tía- , bromeo mientras yo me esforzaba por sonreír ante el hecho irrefutable de que Ross habia olvidado mi cumpleaños.
En cuanto estaciono el auto abrí la puerta y baje en silencio.
-¿Mucha prisa?-, pregunto divertido mientras bajaba.
-Si, algo asi, ¿nos vemos en el almuerzo?-, pregunte tratando de excusar mi conducta. En todos los años que habíamos sido amigos Ross nunca habia olvidado esta fecha, aunque nunca era el primero en felicitarme, tal vez tenia demasiadas cosas en la cabeza y luego lo recordaría. Me esforcé en creer eso.
-Hoy no, los chicos quieren aprovechar el tiempo para un partido rápido-, contesto mientras yo asentía. Ross amaba el fútbol siempre lo había hecho y no era la primera vez que anteponía eso al almuerzo o… a mi.
Cuando llegue a mi primera clase me senté justo al lado de Lara, era difícil describir a mi única amiga en la escuela, sus ojos estaban delineados de negro, su cabello rubio parecía una explosión de rizos húmedos que caían hasta su camiseta negra con la palabra ¨RAMONES¨ en el frente. Ella se divertía diciendo que era genial estar juntas, el cielo y el infierno. Ella un pequeño demonio y yo un inocente ángel de mejillas rosadas y cabello rubio miel.
No estaba segura si era bueno ser el querubín.
-¡Hola señorita cumpleañera!- , saludo Lara, y aunque estaba feliz porque lo recordara aquello solo formo un nudo en mi garganta.
-Hola-, le dije mientras ella fruncía el seño.
Tenia entres sus dedos con uñas pintadas perfectamente de negro, una cajita de color azul cielo, la miro y luego a mi de nuevo.
-¿Qué?-pregunto mientras yo parpadeaba.
-Nada- trate de sonreír encogiéndome de hombros.
La mirada intensa de sus ojos verdes por poco hace que rompa en llanto ahí, en medio del salón de clases, al final ella soltó un bufido poco femenino y me tendió la cajita.
-Tu regalo- , murmuro mientras yo lo tomaba y sin siquiera verlo le daba un fuerte abrazo.
-Gracias-, susurre al tiempo que ella me daba palmaditas en los hombros.
-Muestra de cariño publica ¡puaj!- , bromeo haciéndome reír.
-Yo siempre he dicho que el amor no debe ocultarse-, se burlo Lara creía que Ross podia ponerle un alto, pero yo no deseaba ser quejumbrosa, eran mis batallas.
El profesor llego antes de que Lara le saltara encima.
Regrese a casa caminando pues el partido de Ross se habia alargado mas de la cuenta y los dos sabíamos que el futbol no era lo mío, aunque dudo que el hubiera puesto mucha atención cuando le dije que me iba, de nuevo el nudo en la garganta pareció hacerse enorme y me esforcé por pensar en las cosas lindas del dia.
El regalo de Lara habia sido una pulsera de colgantes, en ella mi amiga, que repetía las muestras de cariño, me habia mostrado todo su amor. Habia una pequeña cámara, un ángel y un pequeño demonio, también un perro que según Lara representaba a Ross, a lo cual yo solo rodé los ojos. También tenia un corazón y un pequeño león juntos Lara me habia explicado que yo tenia un gran corazón y que eso requería ser demasiado fuerte para que pudiera sobrevivir a la maldad de la gente era un regalo precioso.
Termine mis deberes a las 8 de la noche y me disponía a ducharme, cuando mi mama llamo desde abajo. Al final de las escaleras ella señalo la puerta y me guiño el ojo.
-Es Ross-, murmuro con una risita y desapareció hacia la estancia.
Esta vez cuando lo vi no estaba nerviosísimo, queria estar enojada con el, pero tampoco podia, simplemente no podia, muy en el fondo habia una tristeza honda que habia demeritado los colores de todo el lugar.
-Hola- , saludo con ambas manos en la espalda.
-Hola-, conteste sentándome sin invitarlo en las escaleras del porche, el se unió unos segundos después.
Me troné los dedos en un gesto de nerviosismo y el debió notar la pulsera pues la señalo con su dedo índice.
-¿Otro regalo?- , pregunto mientras yo asentía sonriendo ante la pulsera y el tintineo que las figuritas provocaban.
-Me la dio Lara, ¿puedes creerlo?, tiene un corazón detallista en el fondo-, le dije mientras el suspiraba, una de sus manos tomo la mia para ver mas detenidamente las diferentes figuras. Yo queria mas que nada y aunque pareciera tonto, tomar su mano y entrelazarla con la mia, pero el la soltó de nuevo.
-¿Por qué no me dijiste?-pregunto.
-Que yo sepa no funciona asi-, le conteste frunciendo el seño.
-Lo siento, (Tn) ______, tengo muchas cosas en la cabeza y bueno, no es excusa, pero … -, se callo y me tendió una caja de chocolates. Igual a la que me habia regalado los últimos 10 años. Como si nada hubiera cambiado.-Feliz cumpleaños-, murmuro cuando la tome y se inclino para darme un beso en la frente.- ¿Cómo estuvo tu dia?-pregunto después de varios minutos de un silencio mas bien incomodo.
-Normal-, murmure, aunque quise decirle mucho más. “Normal como los últimos meses, tu casi me ignoras, Daisy se burlo de mi, Lara me hablo mal de ti y yo me siento cada vez mas sola a tu lado…”
Sabia que por simple educación debía preguntarle sobre su dia, o el partido, o las clases, … pero ya no tenia ganas, la tristeza habia aumentado en vez de disminuir, no importaba que el lo hubiera recordado.
“Estas muy dramática”, necesitaba encontrar la forma de no verme como una niña llorona, no frente a el.
-¿No me has perdonado verdad?-, pregunto haciendo que lo mirara.
-No tengo nada que perdonarte-, el asegure forzándome a sonreír.
Ross me miro a los ojos por varios segundos y se inclino hacia mí lentamente con algo de impotencia y enojo en sus ojos verdes.
-Perdón-, murmuro antes de unir mis labios a los suyos. En realidad nos habíamos besado pocas veces y a mi no me preocupaba ir lentamente, en nosotros funcionaba bien, o de eso se trataba de convencerme, pero los pocos besos que habíamos compartido, esos los recordaba todos, cada mínimo detalle; la forma como el entreabría mis labios, solo rozando, la forma en que su lengua delineaba mi labio inferior y se separaba justo cuando la mia salía a perseguirlo.
Esta vez algo cambio, no pude detener el sollozo de mi garganta y el me atrajo mas hacia su cuerpo, habia pasado una mano por mi cintura sin darme cuenta, nuestras lenguas por fin se unieron, titubeantes e indecisas. El beso fue tan lento que parecíamos no querer movernos o tener miedo de hacerlo, pero al final el se separo y desvió la mirada.
-Me tengo que ir-, aseguro dándome otro beso en la frente, dejándome con la caja de chocolates en las manos y deseando que el quisiera besarme mas y no únicamente cuando hiciera algo mal. Daisy Thompson, la capitana del equipo de porristas y mi mayor temor escolar. Siempre me había molestado pero desde que Ross y yo éramos novios eso se habia multiplicado; bromas, chistes ofensivos, etc.
Lara creía que Ross podia ponerle un alto, pero yo no deseaba ser quejumbrosa, eran mis batallas.
El profesor llego antes de que Lara le saltara encima.
Regrese a casa caminando pues el partido de Ross se habia alargado mas de la cuenta y los dos sabíamos que el futbol no era lo mío, aunque dudo que el hubiera puesto mucha atención cuando le dije que me iba, de nuevo el nudo en la garganta pareció hacerse enorme y me esforcé por pensar en las cosas lindas del dia.
El regalo de Lara habia sido una pulsera de colgantes, en ella mi amiga, que repetía las muestras de cariño, me habia mostrado todo su amor. Habia una pequeña cámara, un ángel y un pequeño demonio, también un perro que según Lara representaba a Ross, a lo cual yo solo rodé los ojos. También tenia un corazón y un pequeño león juntos Lara me habia explicado que yo tenia un gran corazón y que eso requería ser demasiado fuerte para que pudiera sobrevivir a la maldad de la gente era un regalo precioso.
Termine mis deberes a las 8 de la noche y me disponía a ducharme, cuando mi mama llamo desde abajo. Al final de las escaleras ella señalo la puerta y me guiño el ojo.
-Es Ross-, murmuro con una risita y desapareció hacia la estancia.
Esta vez cuando lo vi no estaba nerviosísimo, queria estar enojada con el, pero tampoco podia, simplemente no podia, muy en el fondo habia una tristeza honda que habia demeritado los colores de todo el lugar.
-Hola- , saludo con ambas manos en la espalda.
-Hola-, conteste sentándome sin invitarlo en las escaleras del porche, el se unió unos segundos después.
Me troné los dedos en un gesto de nerviosismo y el debió notar la pulsera pues la señalo con su dedo índice.
-¿Otro regalo?- , pregunto mientras yo asentía sonriendo ante la pulsera y el tintineo que las figuritas provocaban.
-Me la dio Lara, ¿puedes creerlo?, tiene un corazón detallista en el fondo-, le dije mientras el suspiraba, una de sus manos tomo la mia para ver mas detenidamente las diferentes figuras. Yo queria mas que nada y aunque pareciera tonto, tomar su mano y entrelazarla con la mia, pero el la soltó de nuevo.
-¿Por qué no me dijiste?-pregunto.
-Que yo sepa no funciona asi-, le conteste frunciendo el seño.
-Lo siento, (Tn) ______, tengo muchas cosas en la cabeza y bueno, no es excusa, pero … -, se callo y me tendió una caja de chocolates. Igual a la que me habia regalado los últimos 10 años. Como si nada hubiera cambiado.-Feliz cumpleaños-, murmuro cuando la tome y se inclino para darme un beso en la frente.- ¿Cómo estuvo tu dia?-pregunto después de varios minutos de un silencio mas bien incomodo.
-Normal-, murmure, aunque quise decirle mucho más. “Normal como los últimos meses, tu casi me ignoras, Daisy se burlo de mi, Lara me hablo mal de ti y yo me siento cada vez mas sola a tu lado…”
Sabia que por simple educación debía preguntarle sobre su dia, o el partido, o las clases, … pero ya no tenia ganas, la tristeza habia aumentado en vez de disminuir, no importaba que el lo hubiera recordado.
“Estas muy dramática”, necesitaba encontrar la forma de no verme como una niña llorona, no frente a el.
-¿No me has perdonado verdad?-, pregunto haciendo que lo mirara.
-No tengo nada que perdonarte-, el asegure forzándome a sonreír.
Ross me miro a los ojos por varios segundos y se inclino hacia mí lentamente con algo de impotencia y enojo en sus ojos verdes.
-Perdón-, murmuro antes de unir mis labios a los suyos. En realidad nos habíamos besado pocas veces y a mi no me preocupaba ir lentamente, en nosotros funcionaba bien, o de eso se trataba de convencerme, pero los pocos besos que habíamos compartido, esos los recordaba todos, cada mínimo detalle; la forma como el entreabría mis labios, solo rozando, la forma en que su lengua delineaba mi labio inferior y se separaba justo cuando la mia salía a perseguirlo.
Esta vez algo cambio, no pude detener el sollozo de mi garganta y el me atrajo mas hacia su cuerpo, habia pasado una mano por mi cintura sin darme cuenta, nuestras lenguas por fin se unieron, titubeantes e indecisas. El beso fue tan lento que parecíamos no querer movernos o tener miedo de hacerlo, pero al final el se separo y desvió la mirada.
-Me tengo que ir-, aseguro dándome otro beso en la frente, dejándome con la caja de chocolates en las manos y deseando que el quisiera besarme mas y no únicamente cuando hiciera algo mal.
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sábado, 26 de octubre de 2013
"capitulo 1" el olvido.
-¿Te gustó el piano?-, pregunto mi tía Scarlet por el teléfono mientras yo miraba detenidamente las teclas.
-es precioso-, le asegure mientras lo encendía. Eran hermoso, con un diseño unico, traído directamente del estado de Chiapas, en México. El nuevo lugar de residencia de mi tía y su equipo de voluntarios.
-Feliz cumpleaños, cariño-. Sonreí tontamente, ella lo había hecho de nuevo, siempre con algo especial para mi, se las había arreglado para que el piano llegara el día exacto.
-¡Gracias, tía!- , conteste feliz, mas feliz que nunca.
-Espero que pases un dia esplendido, tratare de llamarte por la noche para que me cuentes los detalles jugosos-, bajo su tono de voz haciéndolo un susurro chistoso.
-¿Sobre que tía?- , pregunte riéndome y poniéndome algo colorada.
-Sobre lo que hará Ross hoy para ti, tiene que ser algo especial ¿no crees? Es el primer cumpleaños que pasaran juntos siendo novios-, recalco ella mientras yo cerraba los ojos, pensaba igual y solo de imaginarme mi regalo se me ponía la piel de gallina y miles de vampiros (no, no mariposas, para mi sonaba demasiado cursi), miles reboloteaban en mi estomago.
No pude evitar reír.
-Te extraño tía-, le asegure sinceramente.
-Y yo a ti cariño-, murmuro.
Mis padres me regalaron otra cámara fotográfica, con la cual ya eran 15 para mi colección. Esta era especial, el lente tenía pequeñas ranuras que permitían captar interesantes juegos de luz y sombras.
Salí a la escuela con una sonrisa enorme en el rostro y un solo pensamiento en la
cabeza. ¨El¨.
Ross Lynch habia sido mi mejor amigo por muchos años, vivía a 2 casas de distancia y durante mi niñez casi todas las tardes correteaba a su lado. Cuando cumplí 15 me di cuenta de que me habia enamorado de el, era casi inevitable, Ross era perfecto: su cabello café siempre un poco mas largo del típico corte, sus ojos color miel que parecían brillar cuando reía, su cuerpo alto y fuerte, sin llegar a ser exagerado. Pero no era eso lo que me habia hecho amarlo tanto, claro que el que me derritiera con solo verlo ayudaba un poco. El me hacia sentir especial y no rara y excluida del mundo, no me criticaba por andar siempre con una cámara en la mano. Me entendía y yo lo entendía a el. Estábamos hechos el uno para el otro.
Yo lo sabía, por eso deje que mi tía Scarlet me convenciera de declararme. Si, yo me lance por todo y el, a pesar de su cara de sorpresa inicial, me habia dicho que si, ¡el dijo que si!, de eso hace casi 5 meses un sueño.
La calle en la que vivíamos estaba conformada de lindas casas a cada lado de la acera, me encantaba caminar por ella y oler la brisa matutina o el misterioso viento nocturno. Estaba sacando de mi enorme e inseparable bolso mi nueva cámara cuando un claxon sonó a mi espalda, el fiat(una marca de auto) de Ross aparco a mi lado.
-¿Qué haces?-, pregunto con una ceja arqueada y una media sonrisa bailando en sus labios.
Yo no pude contestarle, de pronto las manos me sudaban, a veces no podia creer que el me quisiera como yo lo hacia.
-Nueva cámara-, le dije levantando mi mano y el por poco rodea los ojos, lo cual me hizo fruncir el ceño, la guarde sin decir nada y me abrió la puerta del copiloto. Me subí sin necesitar mas explicación.
-Hola-, saludo dándome un beso en la mejilla y yo asentí, todavía algo confusa, por un momento su rostro habia sido el mismo de aquellos que consideraban mi deseo de capturar la belleza como algo ridículo.
Negué con la cabeza intentando despejarme, Ross no era asi, no lo era, estaba segura.
-¿Qué pasa?-, pregunto, mientras yo lo miraba, le sonrei de buena gana y toque mi pendiente izquierdo. Me lo había regalado mi madre esta mañana.
-Mira-, le mostré acariciando las piedritas con mis dedos.
-¿Desde cuando usas aretes tan vistosos?- , pregunto medio en broma medio en serio.
Sonrei moviendo mi cabeza un poco.
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-es precioso-, le asegure mientras lo encendía. Eran hermoso, con un diseño unico, traído directamente del estado de Chiapas, en México. El nuevo lugar de residencia de mi tía y su equipo de voluntarios.
-Feliz cumpleaños, cariño-. Sonreí tontamente, ella lo había hecho de nuevo, siempre con algo especial para mi, se las había arreglado para que el piano llegara el día exacto.
-¡Gracias, tía!- , conteste feliz, mas feliz que nunca.
-Espero que pases un dia esplendido, tratare de llamarte por la noche para que me cuentes los detalles jugosos-, bajo su tono de voz haciéndolo un susurro chistoso.
-¿Sobre que tía?- , pregunte riéndome y poniéndome algo colorada.
-Sobre lo que hará Ross hoy para ti, tiene que ser algo especial ¿no crees? Es el primer cumpleaños que pasaran juntos siendo novios-, recalco ella mientras yo cerraba los ojos, pensaba igual y solo de imaginarme mi regalo se me ponía la piel de gallina y miles de vampiros (no, no mariposas, para mi sonaba demasiado cursi), miles reboloteaban en mi estomago.
No pude evitar reír.
-Te extraño tía-, le asegure sinceramente.
-Y yo a ti cariño-, murmuro.
Mis padres me regalaron otra cámara fotográfica, con la cual ya eran 15 para mi colección. Esta era especial, el lente tenía pequeñas ranuras que permitían captar interesantes juegos de luz y sombras.
Salí a la escuela con una sonrisa enorme en el rostro y un solo pensamiento en la
cabeza. ¨El¨.
Ross Lynch habia sido mi mejor amigo por muchos años, vivía a 2 casas de distancia y durante mi niñez casi todas las tardes correteaba a su lado. Cuando cumplí 15 me di cuenta de que me habia enamorado de el, era casi inevitable, Ross era perfecto: su cabello café siempre un poco mas largo del típico corte, sus ojos color miel que parecían brillar cuando reía, su cuerpo alto y fuerte, sin llegar a ser exagerado. Pero no era eso lo que me habia hecho amarlo tanto, claro que el que me derritiera con solo verlo ayudaba un poco. El me hacia sentir especial y no rara y excluida del mundo, no me criticaba por andar siempre con una cámara en la mano. Me entendía y yo lo entendía a el. Estábamos hechos el uno para el otro.
Yo lo sabía, por eso deje que mi tía Scarlet me convenciera de declararme. Si, yo me lance por todo y el, a pesar de su cara de sorpresa inicial, me habia dicho que si, ¡el dijo que si!, de eso hace casi 5 meses un sueño.
La calle en la que vivíamos estaba conformada de lindas casas a cada lado de la acera, me encantaba caminar por ella y oler la brisa matutina o el misterioso viento nocturno. Estaba sacando de mi enorme e inseparable bolso mi nueva cámara cuando un claxon sonó a mi espalda, el fiat(una marca de auto) de Ross aparco a mi lado.
-¿Qué haces?-, pregunto con una ceja arqueada y una media sonrisa bailando en sus labios.
Yo no pude contestarle, de pronto las manos me sudaban, a veces no podia creer que el me quisiera como yo lo hacia.
-Nueva cámara-, le dije levantando mi mano y el por poco rodea los ojos, lo cual me hizo fruncir el ceño, la guarde sin decir nada y me abrió la puerta del copiloto. Me subí sin necesitar mas explicación.
-Hola-, saludo dándome un beso en la mejilla y yo asentí, todavía algo confusa, por un momento su rostro habia sido el mismo de aquellos que consideraban mi deseo de capturar la belleza como algo ridículo.
Negué con la cabeza intentando despejarme, Ross no era asi, no lo era, estaba segura.
-¿Qué pasa?-, pregunto, mientras yo lo miraba, le sonrei de buena gana y toque mi pendiente izquierdo. Me lo había regalado mi madre esta mañana.
-Mira-, le mostré acariciando las piedritas con mis dedos.
-¿Desde cuando usas aretes tan vistosos?- , pregunto medio en broma medio en serio.
Sonrei moviendo mi cabeza un poco.
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domingo, 20 de octubre de 2013
sinopsis.
hola soy andrea pero me pueden decir andru esta es mi nueva nove
sinopsis :
(Tn)______ ha sido la vecina de Ross Lynch toda su vida; su mejor amiga por casi 10 años y su novia durante 4 meses. En su opinión su historia es la de un cuento de hadas.A pesar de que Ross siga tratándola casi igual que antes de que fueran novios, a pesar de que ella desee besarlo y el no parezca desear lo mismo. Todo cuento de hadas tiene su villano, aunque (Tn)______ nunca se imagino quien seria el de ella.
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espero que comenten please subiré el primer capitulo cuando haya un comentario.
andrur5er <3
sinopsis :
(Tn)______ ha sido la vecina de Ross Lynch toda su vida; su mejor amiga por casi 10 años y su novia durante 4 meses. En su opinión su historia es la de un cuento de hadas.A pesar de que Ross siga tratándola casi igual que antes de que fueran novios, a pesar de que ella desee besarlo y el no parezca desear lo mismo. Todo cuento de hadas tiene su villano, aunque (Tn)______ nunca se imagino quien seria el de ella.
andrur5er <3
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